En manos de la TECNOESTRUCTURA

En ocasiones intento provocar el debate entre mis alumnos con cuestiones como: “¿Quién creéis que es la persona más poderosa del mundo?”. Siempre se menciona al presidente de EE.UU.  aunque es interesante ver cómo algunos revelan sus simpatías, sus inquietudes o hasta sus fanatismos (¿por qué no?) citando a políticos, líderes religiosos, multimillonarios e incluso a futbolistas. Voy anotando en la pizarra sus aportaciones, no sólo al personaje citado, también el argumento que, presumiblemente, le otorga el poder.
Cuando aprecio que va decayendo el debate, suelto otro torpedo: “¿Quién creéis que tiene más poder en España: el presidente del gobierno o la familia Botín?”. Entonces tengo que aclarar que Don Emilio es presidente del Banco Santander, su hermano  Don Jaime presidente de Bankinter hasta hace bien poco, Doña Ana Patricia (hija de Don Emilio) ha sido hasta hace poco presidente de Banesto y actualmente consejera delegada de una filial del Grupo Santander en el extranjero, y Don Alfonso (hijo de Don Jaime) es vicepresidente de Bankinter. Tras esta aclaración suelen dibujar en sus rostros expresiones de asombro, y, una vez superado el impacto, arremeten unos con otros mostrando sus pareceres en un debate que intento transcurra dentro de los cauces del respeto, lo que no siempre me resulta fácil pues en la TV suelen emitir debates que son todo menos moderados, principalmente los de los programas mal llamados “del corazón”, que se podían rebautizar como “del hígado”, o mejor, “de los intestinos”.
Poco a poco van llegando ellos mismos a la conclusión de que la faceta económica de nuestra sociedad supera con creces a la ideológica o la política, entonces les hablo de Standard & Poor’s, de Moody’s y de Fitch… ¿Qué quiénes son estos señores? No, no son señores, son empresas privadas que se dedican a analizar y evaluar los riesgos de la deuda emitida por las empresas. Así, cuando un ahorrador decide comprar obligaciones (títulos de deuda) de Telefónica, de Lehman Brothers o de Nueva Rumasa, por ejemplo, querrá saber qué garantías existen de recuperar el dinero invertido y los intereses prometidos en importe y plazo. Si no somos expertos analistas de empresas y finanzas, podemos confiar en la calificación que a estas empresas les dan las mencionadas agencias: Standard & Poor’s, Moody’s o Fitch. Si la calificación es baja no compraremos esa deuda o bien exigiremos mayores intereses para premiar el mayor riesgo al que nos enfrentamos. Y a estas agencias les ha dado por ampliar su cobertura a la deuda de los países y, basándose en intereses privados, están provocando verdaderos terremotos públicos. ¿Por qué digo esto? Países como Grecia y España han gastado mucho dinero para intentar reducir los efectos negativos de la recesión económica que vivimos, y al gastar más dinero del que tenían, como cualquier hijo de vecino han tenido que pedir prestado, lo que supone contraer la obligación de devolver el capital más los intereses. Pues bien, gracias a la intervención de estas agencias privadas, que han calificado como de baja calidad la deuda de Grecia y España (o sea, que el inversor corre un riesgo alto de no recuperar lo invertido) estos países se ven obligados a prometer intereses más altos al pedir más dinero prestado, lo cual castiga aún más el déficit y por tanto a todos nosotros, los ciudadanos de a pie. 


Una vez entendido lo anterior, volvemos a nuestro debate: ¿son más poderosos los que toman decisiones en Standard & Poor’s o los que toman decisiones en el BancoCentral Europeo? Bueno si el poder lo medimos en términos de influencia, muchos pensaremos que los “personajes de la tecnoestructura” superan con mucho el poder de los políticos…
¡Perdón! Se ha deslizado un término sin aclaración previa: “tecnoestructura”. ¿Quiénes son personajes de la tecnoestructura? Pues son hombres y mujeres con traje gris, gafotas, muy astutos, profesionales altamente cualificados que se mueven en la sombra para beneficio de intereses privados, suyo y de las corporaciones que ellos administran. La “Tecnoestructura” es un término que inventa John Keneth Galbraith y que componen estos poderosos economistas, juristas, abogados, financieros, publicistas… personas que dirigen grandes empresas en las que la propiedad y la gestión están claramente separadas. Por el mero hecho de comprar acciones de Telefónica ya me he convertido en propietario, pero ¿eso me proporciona los conocimientos suficientes para entender el negocio de la empresa? Obviamente no. Los que dirigen la compañía son profesionales de la dirección, y cada uno en su ámbito toma decisiones que beneficien su posición y la de la compañía en la que trabajan. Son decisiones con tanta influencia en el entorno que se convierten en “personajes de la tecnoestructura”, los que realmente manejan los hilos de nuestra sociedad.
JoséLuis Sampedro, el “sabio”, en una de sus interesantísimas obras divulgadoras de su inmensa sabiduría, El mercado y laGlobalización, nos da a entender que vivimos en un mundo globalizado, sí, pero según y cómo: resulta que en este mundo vemos que el dinero efectivamente puede circular con una agilidad inmensa (podemos hacer llegar dinero de un sitio a otro del mundo con enorme facilidad), no ocurre lo mismo con las mercancías, sujetas a más controles y trabas que el dinero, y no digamos con las personas… ¿pueden las personas circular libremente por el mundo como lo hace el dinero? Si esto fuera cierto no habría pateras, por ejemplo. ¿Y por qué el dinero ha conseguido un status que no disfrutan ni mercancías ni personas? Porque es lo que interesa a los dirigentes de la tecnoestructura para realizar sus negocios, pagar menos impuestos, deslocalizar sus empresas… La tecnoestructura impone sus reglas como más le conviene.
Y llegados a este punto, introduzco una reflexión muy personal, una contradicción flagrante de nuestro sistema económico-político: siendo el paro el problema más grave de nuestra sociedad (así lo creemos la mayoría de los españoles), resulta que las prioridades de los gobernantes parecen centrarse en otros aspectos para, de forma indirecta, crear empleo. Es prioritario controlar la inflación (por eso el Banco Central Europeo no baja los tipos de interés), sanear el sistema financiero (o mejor dicho, a los intermediarios financieros, a los que ayudamos con inmensas inyecciones de dinero a salir del agujero que se han metido por realizar prácticas especulativas), controlar los déficits públicos y sanear la deuda pública (es un círculo vicioso, pues los bancos compraron gran parte de la deuda pública de “baja calidad”, así que ayudamos a los bancos para que estos ayuden a los gobiernos con problemas de liquidez, vamos que ponemos dinero para todos los personajes de la tecnoestructura), realizar reformas laborales que "mimen" a las empresas (trabajar más, ganando menos, aumentando la productividad so pena de despido procedente con menor indemnización)... Se supone que después de abordar todas esas cuestiones el paro se arreglará solo. ¿Creéis que es así? Bueno, yo creo que no les falta razón, todas esas “prioridades” no deben ser descuidadas, claro, pero lo que quiero decir es que tal vez se puede hacer ya algo más por crear empleo sin tener que esperar que las demás prioridades se solucionen.
Acabar con el poder de estos “hombres grises” es una utopía, no sé si podemos aspirar a tanto. Sin embargo un movimiento popular como el del 15-M en España les ha dado un buen susto… ¿mira que si se unen estos “desheredados” y dificultan nuestros negocios? Bien, pues señores de la tecnoestructura, a Vds. me dirijo: ¡eliminar el paro es posible! Y en vez de apelar a su altruismo, apelo a su egoísmo matizando que no sólo es posible, sino que es beneficioso para Vds. también. Repasen la lista de beneficios económicos derivados de poner en práctica la propuesta principal de este blog y encontrarán un aumento importante del consumo interno, de los impuestos directos e indirectos, disminución del absentismo, de la siniestralidad laboral, aumento de la inversión extranjera…
El debate llega a su fin. Hemos tenido que poner orden en muchos momentos porque era tanta la trascendencia de los asuntos discutidos que era muy fácil irse por las ramas. Pero ya nos vamos, y lo hacemos con una idea común: es necesario abordar el problema de desempleo de forma directa, con propuestas valientes e imaginativas como la que se plantea en este blog. Si no se está haciendo así es porque, de momento, a los personajes de la tecnoestructura no les ha interesado, porque no se habían percatado de que también a ellos les beneficia… Abandonamos pues el debate con optimismo: el momento de eliminar el paro ha llegado, y si la tecnoestructura es tan obtusa de no poner manos a la obra, lo haremos los “desheredados”, uniéndonos en un “poder compensador”, tal y como nos señalaba Galbraith.
Eliminar el paro ES POSIBLE… aunque la tecnoestructura no se lo crea.

13 comentarios:

  1. "El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero muy pequeño para satisfacer la avaricia de algunos" Gandhi

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  2. ¡Gracias, Toni! Una cita muy apropiada y acorde con el mensaje de esta entrada.
    A veces olvidamos que la economía debe estar al servicio de la humanidad y no al revés. Con demasiada poca frecuencia, surgen personas ejemplares como Gandhi que nos impulsan a creer que un mundo mejor es posible siempre que militemos antes como humanistas que como economistas.

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  3. Yo creo, desde mi más modesta y limitada opinión, que como causa del problema económico se encuentra un problema de naturaleza puramente humana: la avaricia y la insolidaridad de la gente. Esto siempre me ha parecido un pensamiento muy pesimista, porque a veces me parece que es como decir "somos así y ya está, hemos llegado hasta aquí porque teníamos que llegar hasta aquí, porque está en la naturaleza humana...". Ahora bien, también en la Edad Media se quemaba a la gente en nombre de cosas que, aquí en el mundo desarrollado, tenemos afortunadamente superadas.
    Por tanto, puede haber una especie de segunda Ilustración que afecte a la economía y a las relaciones humanas que acabe con esta inquisición del dinero y el poder. Somos muchos los que vemos necesario este cambio.
    De todas formas la inquisición del dinero y el poder la forman unos inquisidores, que son personas muy concretas, y a esos es a lo que hay que señalar y denunciar... Y quitándoles el poder que tienen (¿cómo?!!!!!!) podríamos construir una sociedad más justa.
    Supongo que hay que empezar poco a poco, con medidas concretas que se vayan haciendo realidad de forma gradual.

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  4. ¡Grande, Toni! Yo creo que tu opinión no es modesta ni limitada, ni mucho menos, y coincido en que los problemas económicos derivan de que las raíces del árbol en que vivimos están podridas.
    Si hiciéramos una encuesta preguntando por "personas de éxito" la inmensa mayoría de las respuestas incorporarían a personas adineradas, ¿por qué? pues por lo que dices, porque en esta sociedad que vivimos prácticamente sólo se valoran el dinero y el poder. Si valoráramos en grado similar la amistad, un persona de éxito sería la que tiene muchos buenos amigos; si la familia, una persona de éxito sería la que vive rodeado de familiares que quiere y le quieren... Pero no es así, el dinero y el poder están hoy muy por encima de los demás valores y así nos va.
    ¿Y qué tiene que ocurrir para que se produzca esa segunda ilustración que mencionas? Pues no lo sé; una tasa de paro el 30% debería ser revulsivo suficiente. ¿Cambiar poco a poco? ¿incitar una especie de "primavera árabe" que remueva los cimientos del dinero y del poder?...
    Bueno, lo cierto es que este espacio virtual no nació con tantas ambiciones. La propuesta para eliminar el paro que contiene afectaría a tantas facetas de nuestra vida (económicas, sociales, familiares, laborales...) que es prácticamente imposible no abordarlas. De forma premeditada he intentado en lo posible dejar de lado cuestiones políticas, ideológicas o sociológicas en la propuesta estrella de este blog para acabar con el paro. Primero porque no me considero experto en ninguno de esos temas, y segundo porque la trascendencia es tan grande que el trabajo sería inmenso y se puede correr el peligro de distraerse del tema principal: eliminar el paro. Esta podría ser una de esas medidas concretas que mencionas para, poco a poco, incorporar otros valores humanistas a esta "inquisición del dinero y el poder".

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  5. Si alguno tuviéramos idea de cómo acabar con el paro en España, podríamos llegar a ser Nobel de Economía, el primer español en serlo. Parece que esos premios están reservados a grandes economistas de universidades americanas, ninguno de los cuales ha sabido predecir la crisis actual.
    No me considero muy entendido de economía, tan sólo se un poco se seguros, pero es cierto que me hago últimamente muchas preguntas, entre ellas la que de reducir el paro.
    ¿Por qué hay más parados en España que en otros países? Bueno, somos España, y hay ciertos tópicos que nos hacen ser como somos y eso afecta al mercado de trabajo.
    Un tópico es el de la "picaresca". En cuantas empresas públicas y privadas existe el trabajador que se escaquea, que no rinde en su trabajo, y encima se vanagloria de ello.
    Otro tópico es el de la "chapuza". Gente que no realiza un trabajo adecuado, y cuya falta de buen hacer repercute en los resultados, en el trabajo de otros, en el ambiente.
    Lo anterior se puede justificar por los bajos salarios, que lo son, sin duda, por los malos horarios, que también lo son, sin duda.
    Tenemos aquí otro tópico, el del "explotador" la persona que tiene un negocio y paga sueldos miserables, defrauda todo lo que puede, y encima se vanagloria de ello.
    Se establece así un circulo vicioso en el cual resultamos todos perjudicados:
    - Las empresas porque no son competitivas
    - Los trabajadores no tienen salarios ni horarios adecuados.
    - El estado no recauda lo que corresponde.

    ¿Dónde puede estar una de las claves? Yo creo que en la FORMACIÓN, en la educación de la gente joven, como la que acude a tus clases, Alberto, que sean conscientes de nuestras carencias y de lo que nos hace falta. Si los alemanes ganan más y trabajan menos horas que nosotros, algo están haciendo mucho mejor.
    Somos latinos, mediterráneos, gente alegre y estupenda, y muy trabajadores. Busquemos ser solidarios y pensar en el colectivo, lo cual es muy dificil, eso exige un cambio de mentalidad, un replanteamiento de valores, una FORMACIÓN adecuada.

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  6. ¡Gracias, Ignacio, por tu interesante aportación!
    Comparto plenamente contigo la necesidad de un replanteamiento de principios y de prioridades; la crisis que vivimos es una crisis de valores y, como tal, afecta no sólo a la economía, sino a todas las facetas humanas. Si el dinero es un fin en sí mismo y todo vale para conseguirlo, es inevitable que existan abusos, conflictos, violencia, especuladores sin escrúpulos, estrategias empresariales demasiado agresivas y perjudiciales, despilfarro, corrupción...
    Y de nuevo coincido contigo en la vital importancia de la formación para "humanizar" nuestra sociedad, aunque la educación no es sólo tarea de los profesores, que tenemos una competencia feroz y desleal en los medios de comunicación, pues transmiten demasiado a menudo (y con mucha vehemencia y efectos especiales) valores contrarios a los que se inculcan en la escuela. A veces, los profesores (y los padres) parecemos extraterrestres en nuestro deseo de incitar a nuestros alumnos a leer determinados libros, a pensar por sí mismos, a adquirir una mayor cultura que les haga libres, a adoptar conductas solidarias en beneficio suyo y de su entorno... no coincide el mensaje de la escuela con el bombardeo que reciben por otros canales. Aún así, seguimos intentándolo con nuestros alumnos y con nuestros hijos.
    Y en este orden de cosas, yo también creo que desde el mediterráneo deberíamos ser capaces de exportar algunas virtudes, como, por ejemplo, el valor del ocio. En nuestras latitudes somos más proclives a considerar el trabajo como un medio para conseguir nuestros objetivos vitales. De esta forma, el trabajo no es el fin, sino el medio para disfrutar de un ocio creativo y enriquecedor de la persona, un ocio que nos haga más felices. Los "bárbaros del norte" (como los tildaba Luis Racionero) son especialistas en "medios", y las civilizacioes mediterráneas somos especialistas en "fines": ¿podemos aprender unos de otros para construir una sociedad más justa y más feliz? Deberíamos intentarlo.
    Por otra parte, si bien es cierto que en Alemania y en otros países de nuestro entorno las tasas de paro son más reducidas que en España, esto no debería ser un consuelo para ellos. En Alemania, por ejemplo, siguen teniendo, a pesar de todo, casi tres millones de problemas graves, quiero decir, de parados, aunque representen "¡sólo!" el 7% de su población activa. Tampoco les vendría mal echar un vistazo a la propuesta de este blog para acabar con el paro.
    En España estamos peor probablemente porque gran parte de nuestro crecimiento se basaba en una economía poco productiva (muy especulativa) sobre todo en el sector de la construcción y en el sector financiero. La picaresca y el fraude también tienen gran parte del "mérito" de esta crisis, y no creo que sean patrimonio exclusivo de nuestro país, seguro que "cuecen habas" en todos lados. Bueno, esta es mi opinión.
    De nuevo, gracias, Ignacio, por hacernos reflexionar sobre cuestiones clave de la situación preocupante que vivimos.

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  7. Acabo de encontrar una entrevista a Arcadi Oliveres de lo más recomendable, argumentada con cifras contundentes (http://www.youtube.com/watch?v=MWehCydqf8g , está en catalán). Precisamente se habla de una medida que tomó el primer ministro francés Lionel Jospin hace unos 12 años. Se pasaba de una jornada de trabajo de 8 horas/día a 7 horas/día y se consiguió reducir en 1 millón el número de parados!!!! Las 5 horas semanales que un trabajador cedía a un parado se cobraba como seguro de trabajo y parece que la cosa cuadraba. Habría que estudiarlo más en detalle...
    El resto de entrevista no tiene ningún desperdicio, sobre todo los primeros 15 minutos en que se resume cómo se ha llegado a la situación de crisis actual y, en relación con el tema de este blog, cómo algunas grandes empresas han abusado de los EREs. (En internet existen multitud de entrevistas de Arcadi Oliveres en castellano).

    Respecto a lo que dice Ignacio Santamaría, no creo que el grueso del problema esté en los chapuzas o en lo se escaquean, es un problema de sistema económico: con las leyes y voluntades adecuadas se pueden evitar estos comportamientos.

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  8. En España los tópicos van cambiando, y es verdad que cuando se generaliza, se cometen errores y somos críticos con nosotros mismos. El dato que comentas de Alemania resulta muy significativo, y cierto es que en todas partes cuecen habas, miremos a Grecia e Italia, países descendientes de grandes civilizaciones de la antigüedad.
    Como también dices, la formación es tarea fundamental de los padres, y realmente es difícil poder establecer unos fuertes valores si en el ámbito familiar no se aprenden. Poco a poco esto mejorará seguro, vemos cada día como hay jóvenes estupendos, herederos de los valores que nos dieron nuestros padres y que que ahora les transmitimos a ellos. Los valores como una fuente de riqueza.
    Los españoles nos lo vamos creyendo, y eso es muy importante. Ahora ganamos mundiales en todos los deportes, la Copa Davis (ya van cinco !!!!), ser español es sinónimo de garra, esfuerzo, pundonor. Y desde el punto de vista empresarial hay ejemplos de empresarios españoles tremendamente emprendedores, de negocios empezados de la nada que van constituyéndose en grandes empresas, tenemos muchos modelos nacionales e incluso internacionales, empresas creadas por españoles que dan empleo a miles de personas. Lo de "yo soy español, español, español" se puede cantar con mucho orgullo.

    Nuestra cultura Mediterránea nos hace disfrutar del ocio, nuestro clima y gente agradable ayuda mucho a ello. Pero, ¿cómo se explica que con este clima no esté generalizada una jornada intensiva todo el año? No defiendo una jornada intensiva para todos (hay puestos de responsabilidad en los que resulta más difícil), ni todo el tiempo, está claro que en ciertas épocas de trabajo, de ciertos proyectos importantes para las empresas los trabajadores debemos mostrar nuestro apoyo incondicional en la búsqueda de objetivos, lo que hará que nuestras empresas se afiancen y nos permitan crecer profesionalmente en las mismas. Pero en épocas de estabilización de los negocios y proyectos y empresas que funcionan con eficiencia productiva, debería ser un objetivo llegar a una conciliación de la vida laboral y familiar.
    Si tengo una o varias tardes libres para dedicarlas a mi familia, a mis amigos, o a mis estudios, al deporte, a mi tiempo libre, seguramente llegaré más contento y descansado al día siguiente. Pero si año tras año, trabajamos sin descanso, no me formo, no veo a mis hijos, no practico deporte, se puede crear una dinámica de cierta frustación.
    ¿Se pueden plantear horarios intensivos de junio a septiembre y el resto del año incluir el resto de horas?
    ¿Se puede trabajar algún día desde casa, y ahorrarse el desplazamiento aquellas personas que vivan lejos? (menos coste de tranporte y más tiempo libre)
    Pero también...
    ¿Se pueden evitar puentes como el de la constitución que rompen el ritmo de trabajo? Evitar estos acueductos creo que perjudica a las empresas, y es factible disfrutar en otras fechas de semanas libres, o de acumular los días de fiesta a principio o final de la semana.
    ¿Podemos ser más productivos los españoles? No somos eficientes, nuestra productividad es muy inferior a las empresas, y aunque esta responsabilidad es compartida, si pensamos en sistemas de organización y programas informáticos ineficientes, éstos son creados por los mismos directivos y trabajadores de las empresas. Somos ineficientes, trabajamos más horas, nos estresamos más.
    Con respecto a esto último habría que prestar mucha atención a cómo mejorar nuestra productividad. Hace muy poco, he escuchado a un importante médico malagueño especialista en salud (física y mental), hablar sobre estos temas, y lanzarnos las siguientes preguntas:
    ¿Aprovechamos bien nuestro tiempo? ¿Somos capaces de organizarnos bien? Ponía múltiples ejemplos de forma de perder el tiempo en nuestra vida profesional y personal, y que podíamos aprender a mejorar en esta faceta.

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  9. (continúa del anterior comentario)

    El aprovechamiento del tiempo, puede que sea una de las claves de los problemas del paro de nuestro país, por encima de los tópicos comentados.
    Podemos mejorar nuestro rendimiento a todos los niveles:
    - Los directivos de las entidades creando organizaciones eficientes y controladas, las empresas están preocupándose cada vez más en alcanzar estos objetivos, porque repercute directamente en los beneficios.
    - Los empleados utilizando el tiempo en el trabajo de forma eficiente, trabajando las horas que correspondan, pero aprovechándolas bien.
    - Aprovechar el tiempo en nuestra vida personal, encontrar siempre un momento para el ocio, y sobretodo para las relaciones familiares y personales.

    También para esto es importante la formación, y un cierto cambio de mentalidad. Creerme que soy eficiente, buscar continuamente metas, mejorar mi rendimiento, buscar nuevos límites, cambiar continuamente, sin importarme la edad, y ser creativo, ilusionarme.

    YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL !!!!

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  10. Tomo nota, Toni, de la entrevista que comentas a Arcadi Oliveres. De hecho, he empezado a verla pero me cuesta seguirla en catalán (ya me gustaría a mí saber más idiomas), así que tendré que tomarme la tarea con tranquilidad (a no ser que algún internatuta, lector de este blog, sepa si ya está la misma entrevista traducida en algún espacio virtual y nos lo diga, le estaremos muy agradecidos y publicaremos el enlace). Conozco al sr. Oliveres por su gran sabiduría y su enorme capacidad de comunicar con la audiencia, por muy complejo que sea el mensaje. También por no tener pelos en la lengua a la hora de expresar su opinión. Nos iría bien prestarle más oídos.
    Esa jornada semanal de 35 horas que mencionas aún está en vigor en Francia, si bien muy cuestionada, tanto que parece claro que van a dar marcha atrás y volver a las 40 horas. La mecánica no es la misma que se propone en este blog, pero tienes razón que convendría exponerla en este blog con detalle, por la proximidad con la teoría propuesta aquí. Tomo nota para hacerlo cuanto antes.
    Gracias, Toni.

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  11. Muy elocuentes, Ignacio, tus argumentos, y muy apropiados, en sintonía con la propuesta "estrella" de este blog: compartir el trabajo para reducir el desempleo ganando, de paso, tiempo de ocio. ¡Qué bien nos vendría, como tú dices, más tiempo para alimentar esos valores humanos que tan descuidados tenemos: familia, amigos, lectura, deportes...
    Y ahondando en otro de los puntos que mencionas, creo firmemente que aumentar la productividad (ser capaces de producir más trabajando lo mismo, o incluso trabajando menos) debería ser un objetivo beneficioso para todos, no sólo para las empresas, que obviamente disfrutarían de más ingresos con menos costes, y por ende, más beneficios. Pero ¿qué tiene de bueno para los trabajadores aumentar su productividad? ¿vamos a trabajar menos? ¿tenemos garantizado acaso que nos subirían el sueldo? entonces, ¿qué nos incita a aumentar la productividad? ¿el orgullo y la satisfacción personal?
    Así pues, coincido contigo: bienvenidos sean los aumentos de productividad, objetivo que debe ser de empresarios, investigadores, formadores, trabajadores... pero insisto: disfrutemos todos de estos aumentos (por ejemplo, con más tiempo de ocio) y la sociedad será más justa y más feliz.
    ¿La Tecnoestructura está dispuesta a compartir algo del pastel?...
    Gracias de nuevo, Ignacio, tus comentarios enriquecen este espacio.
    ¡Ah! Yo también he disfrutado con la 5ª Davis, ¡colosal!

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  12. Estoy de acuerdo con todo lo que plantea Alberto sobre todo el negocio que se mueve alrededor del paro, pero ¿no habría que plantearse también una serie de cuestiones relacionadas con toda la economía sumergida que surge en los pueblos de Andalucía?.En pequeños pueblos,por ejemplo, hay alcaldes que aprovechando la inmigración, proponen a los inmigrantes que se empadronen en el municipio y para captar su voto les proponen formar parte de la lista de parados del campo para que puedan cobrar el PER, otro porcentaje alto de "TRABAJADORES DEL CAMPO" cobran el PER y luego desarrollan trabajos de construcción o de cualquier tipo; o el caso, de que un negocio esté puesto a nombre de un hijo que no vive en el mismo municipio y los padres además de llevar el negocio cobran el desempleo; negocios domiciliados en un municipio y que se desarrollan en otro, en el que figura el domicilio del titular del negocio y cuyo trabajo lo desarrolla su esposa que también cobra el dichoso PER. También existe, lo que yo llamo, turismo rural sumergido, donde van autobuses llenos de turistas y comen en casas particulares (precio convenido entre organizador y ama de casa). Estos particulares figuran en las listas de desempleados que además de no pagar impuestos por la actividad que realizan, también cobran el PER y los pocos bares que mal subsisten en estos pequeños pueblos se callan para no estar mal vistos por los vecinos. ¿Se tiene conocimiento de toda esta economía sumergida que existe o los políticos en propio beneficio la ignoran?.
    También aprovecho para poner en conocimiento denuncias a alcaldes archivadas por quedarse con subvenciones ofrecidas por Diputación para acometidas de agua en cortijos de un determinado municipio y que tuvieron que pagarse los propietarios de dichos cortijos. ¿No se puede hacer nada contra ésto?,¿tiene que ser un vecino el que tenga que denunciarlo y que no haya ningún organismo público para que esta persona no pague por el delito que ha cometido y donde hay pruebas suficientes?, ¿no sería posible empezar inspeccionando a los propios políticos por las irregularidades que cometen, saqueando las arcas públicas y utilizando el dinero de todos en beneficio propio y a partir de ahí solucionar los problemas económicos de la sociedad en la que vivimos?.

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  13. La economía sumergida no sólo es una lacra económica y social, sino también, en casos como los que mencionas, una actividad sin ninguna ética.
    En la propuesta estrella de este blog y del libro-hermano "Eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos", se menciona que uno de los efectos positivos de acabar con el desempleo es precisamente la disminución de la economía sumergida, con el argumento de que gran parte de las personas que deciden "sumergirse" lo hacen porque no encuentran hueco en la economía oficial: preferirían tener un contrato laboral, estar cotizando, estar protegidos jurídica, sanitaria y socialmente... pero si no acceden a un empleo "declarado" se convierten en carne de cañón para las empresas sumergidas. En otras palabras, trabajan en la economía sumergida, no porque lo prefieran, sino porque no ven otra opción. Malo es, pero de alguna manera justificado.
    Ahora bien, no es esta la economía sumergida que mencionas en tu comentario. Los casos que expresas son tropelías descaradas, robos flagrantes y delitos fiscales de tomo y lomo. Ahí sólo funcionan (me temo) las vías ejecutiva y judicial, vamos, la persecución y el castigo.
    En Economía, cuanto más revueltas estén las aguas, más peces se sumergen...
    Gracias por tu valioso comentario y ¡hasta pronto!

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