Los malditos ciclos


Los ciclos económicos han existido siempre, que yo sepa desde que el faraón le pidió a José que interpretara sus sueños, y éste le habló de un periodo de vacas gordas (de expansión económica) seguido de otro de vacas flacas (de recesión económica). Entonces el precavido faraón decidió “no comérselo todo” en la época de abundancia, sacrificar un poco de consumo y placer esos años, y así reservar recursos para la época de carencia. La medida funcionó y los egipcios no pasaron calamidades en ese periodo de vacas flacas. Sí, sí, yo también habría votado a este faraón.
A los economistas esto de los ciclos nos trae de cabeza: contamos ya con sesudas teorías que, más o menos, los explican, ciclos largos, cortos, del capital, de Kondratieff, de Juglar… pero no contamos aún con herramientas que los predigan con certeza. Así pues, si estamos viviendo una recesión, sabemos que, inevitablemente, el futuro nos reserva una expansión, aunque no sepamos cuándo; esto ¿podría tranquilizarnos un poquito? Tal vez…
Claro que hay otra lectura: cuando vivíamos la fase de expansión también sabíamos que, inevitablemente, se produciría una recesión, entonces ¿por qué no nos hemos preparado para ella, como hizo el faraón? ¿Por qué no hemos guardado parte de las abundantes cosechas obtenidas en el periodo de “vacas gordas” para utilizarlas ahora, durante el periodo de “vacas flacas”, y así aliviar nuestras penurias actuales?
Una de las exigencias que se auto-imponen los países de la Unión Europea es la de limitar el déficit público a un máximo del 3 % del PIB, previendo unas sanciones económicas a aquellos que incumplan este pacto de estabilidad. Sin embargo, cuando entramos en recesión, los gobiernos intentaron suavizarla aplicando medidas keynesianas, esto es, gastando mucho dinero público para así compensar la disminución del consumo privado. Tanto dinero gastaron que estamos ahora en la que estamos, la denominada “crisis de deuda de los países del euro”: el déficit público de la zona euro se situó en un 6% del PIB en 2010. Los países que alcanzaron mayor déficit fueron Irlanda (32,4 % de su PIB), Grecia (10,5 %), España (9,2 %) y Portugal (9,1 %) y más que sanciones tuvieron que contar con ayuda financiera (Fuente EUROSTAT). Los liberales comentan (y no les falta razón) que la calidad de ese gasto no es comparable a la del gasto privado, pues no ha generado crecimiento ni empleo, y además nos encontramos ahora con que hay que devolver lo que nos han prestado junto con intereses, una losa muy pesada cuando aún no estamos generando riqueza.
En consecuencia, nuestras penurias propias de una recesión (poca producción y poco empleo) se ven agravadas porque el Sector Público está endeudado hasta las cejas, sin que esta deuda haya aliviado claramente la situación y, en vez de ayudar a salir del bache nos pone más obstáculos como esta nueva y traicionera medida de subir los impuestos: quedan patente sus prioridades, señores del gobierno: al subir impuestos tendremos más ingresos y así podremos devolver a nuestros bancos el dinero que nos ha prestado más los intereses (dinero que previamente les concedimos generosamente para “sanear” el sistema financiero, decían), pero, por el contrario, al subir impuestos, estamos reduciendo el consumo interno y, por tanto, reduciendo la creación de empleo y riqueza, que, según Vds., es la máxima prioridad.
Pero he dejado sin responder una pregunta: ¿por qué no hemos guardado algunos recursos en la etapa de expansión para utilizarlos ahora en la de recesión? Yo diría que hay dos motivos principales:
1.       Está “mal visto” por la ciudadanía un superávit público en un estado del bienestar. Si el Sector Público ha tenido más ingresos que gastos, los ciudadanos exigirán que ese dinero se dedique a muchas cuestiones importantes-urgentes sin resolver: más camas hospitalarias, más juzgados, más maestros…
2.       Predomina la tendencia neoliberal a mantener el presupuesto equilibrado, de ahí el pacto de estabilidad de la Unión Europea. Algunos pensamos que habría que retocarlo y prever que en épocas de expansión puedan producirse superávits elevados que compensen el aumento del gasto y, por tanto, los elevados déficits públicos de las épocas de recesión.
Podría apuntar también a una gestión inadecuada de los recursos públicos, que también creo que se ha producido, pero eso ya es otra historia que espero nos cuente algún día nuestro sabio faraón.

5 comentarios:

  1. No sé el faraón, pero aquí en la Comunidad Valenciana sabemos mucho de gestión inadecuada, o mucho mejor dicho, gestión nefasta y fraudulenta.

    Si como se apunta en el artículo los ciclos se dieron y se darán, sólo parece que en tiempo de bonanza de lo que se trata es de coger lo máximo posible! El problema es que lo cogen sólo unos pocos. Así que, de acuerdo con el artículo, creo que una buena medida es tener una buena hucha (transparente, claro).

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  2. Exacto, Toni, una buena hucha transparente. Si es de sentido común, si es lo que hacemos las familias previsoras, guardar un poquito ahora que nos va bien, por si en el futuro no nos va tan bien, vamos la filosofía de un buen plan de pensiones.
    Y tienes razón en que hay un componente importante de gestión fraudulenta, que de corruptelas estamos más que hartos y de que los protagonistas salgan del juzgado de rositas, está claro que necesitamos más controles y unas leyes más punitivas que las que tenemos.
    Y también, como apuntas, se produce una gestión nefasta que a los ciudadanos de a pie nos indigna. Un ejemplo: si los bancos tienen falta de liquidez y problemas de capitalización, desde la UE se les ayuda proporcionándoles muchos miles de millones de euros casi gratis (no sé, con un interés rondando el 1%), ahora necesita dinero el gobierno y emite deuda (la última al 3%, pero ha llegado a pagar hasta el 7%) ¿y quién compra esta deuda? mayoritariamente los bancos españoles. ¿Qué te parece el negocio? se les cede dinero al 1% para que nos lo presten al 7% Ya nos gustaría que los desempleados recibieran un trato institucional tan favorable como reciben los bancos.
    Ya no quedan faraones como los de antes...

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  3. Exacto: ¿Por qué el dinero que da la UE a los bancos para ayudar a un país, no va directo al país y nos evitamos un intermediario que actúa de sanguijuela?

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  4. Creo que Europa y por ende los gobiernos que la forman se están equivocando, al pretender mantener un déficit publico que no supere el 3% ( y si no cumples sanciones económicas )en este momento va a terminar ahogando a muchos de los países miembros de la CCEE; sobre todo a las economías más débiles; para nosotros el cumplir con el objetivo de déficit supondrá contracción de la economía, más paro,( ya sabemos subida de impuesto y lo que falta por llegar)…..etc. Así por supuesto no se podrá cumplir lo que se presuponía como máxima prioridad “creación de empleo y riqueza “.
    ¿ Por qué no le envías tu libro al señor De Guindos?

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  5. Veo que sois ciudadanos pensantes, que se indignan, como yo, por cuestiones como estas, difíciles de digerir. ¿Que por qué prestamos tanto dinero barato a los bancos para que luego nos lo represten caro?... ¿Que por qué mantener un pacto de estabilidad con déficits públicos con un tope del 3% del PIB aunque sea evidente que debe circular el dinero para relanzar la economía y reiniciar una nueva etapa de expansión?... Yo tampoco lo comprendo, y me indigna que me lo vendan como algo "medidas muy necesarias para todos", ¿para qué todos? Hay que fastidiarse (con jota)...
    Tomo nota de reservar un ejemplar del libro para el señor De Guindos, ¿creéis que le sentará bien?

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