¿Dónde está el dinero?


Los nubarrones de esta crisis siguen ahí, amenazantes, preparados para descargar nuevos aguaceros que enturbien aún más los lodos que penosamente transitamos desde hace unos años. Lodos que han sepultado los proyectos empresariales de muchos emprendedores, que han dejado sin trabajo y sin recursos a muchísimas personas y que han reducido el poder adquisitivo y la calidad de vida de la mayoría de las familias. Y todos los efectos mencionados se han producido simultáneamente porque están íntimamente relacionados; una de las maldiciones de una recesión es esta, la acumulación de efectos negativos sobre nuestras ya maltrechas espaldas.
Esta situación nos molesta en primer lugar porque la padecemos, obviamente, pero también porque recordamos que hace poco tiempo vivíamos una situación muy diferente, mucho más benévola, en la que gastábamos con una alegría que hoy nos resulta impropia, casi irresponsable. Desde entonces los ingresos no han crecido o han disminuido (caso de los funcionarios y los desempleados) y los gastos cotidianos han aumentado: luz, agua, gas, transporte… En este escenario de recesión, equilibrar el presupuesto es mucho más complicado y se ha convertido en la batalla diaria de todos los agentes económicos en este país: las familias, las empresas y las administraciones públicas.
¡Vale! Pero si hoy día nadie dispone de dinero para gastar… entonces cabe preguntarnos ¿dónde está ese dinero que antes sí teníamos? ¿Dónde ha ido? ¿Quién lo tiene?
 Es posible que alguien haya conseguido pescar en aguas revueltas durante la crisis, pero la mayor parte del dinero que manejábamos hace unos años… ¡ha desaparecido del sistema! ¡Ya no está! ¿Y cómo se explica esto? 
En primer lugar, habría que precisar que dinero es cualquier medio de pago, cobro o cancelación de deudas generalmente aceptado. En esta definición se incluye no sólo el dinero en efectivo (monedas y billetes), sino también una serie de productos financieros (como las cuentas corrientes, los depósitos a plazo o las participaciones en fondos de inversión) que se adaptan perfectamente a esa definición que hemos dado del dinero.
El número de monedas y billetes en circulación lo decide y lo controla el Banco Central Europeo, en el que están representados todos los Bancos Centrales del Eurosistema (en España, el Banco de España). Si se pretende conseguir una estabilidad de precios, la cantidad de dinero en efectivo que decidan poner en circulación en un país, debe estar en consonancia con el valor real de los bienes y servicios que se intercambian en él. ¿Qué pasaría si “tiramos de impresora”, fabricamos un montón de billetes, y entregamos a cada español un millón de euros, por ejemplo? ¿Seríamos todos ricos de pronto? Me temo que no, lo que ocurriría sería que, si tenemos a nuestra disposición los mismos bienes y servicios que antes, más pronto que tarde todos los precios subirían en torno a un millón de euros: un café costaría un millón de euros y una casa trescientos mil millones, o algo por el estilo. Siguiendo este razonamiento, si en España se produce menos que antes, para evitar la deflación (que bajen los precios) el banco central debe reducir la cantidad de efectivo en circulación, ¿y cómo lo hace? Sencillamente destruyendo billetes (los suyos, claro está).
En cuanto al dinero bancario, conviene entender bien el proceso que lo crea y lo destruye, e intentaremos hacerlo con un ejemplo:
·         Supongamos que una persona, Manuel, ha conseguido ahorrar 10.000 euros (dicen que esas personas existen) decide comprarse un coche y el vendedor, Antonio, ingresa ese dinero en su cuenta corriente del banco “X”; en ese momento en el sistema sólo hay 10.000 euros, propiedad de Antonio, depositados en la caja fuerte de un banco.
·         Poco después, otra persona, Miguel, necesita, pongamos, 9.000 euros para arreglar la cocina de su casa, y, como no dispone de ese dinero, acude al banco “X” que se lo puede prestar porque antes Manuel hizo un depósito de 10.000 euros; en este momento en el sistema ¿cuánto dinero hay? 10.000 que tiene Antonio anotados en su cuenta corriente (aunque en la caja fuerte del banco sólo haya 1.000 en monedas y billetes), más 9.000 que tiene Miguel en efectivo en su bolsillo. En total,  19.000 euros, de los cuales 10.000 son efectivo y el resto, 9.000, es dinero bancario, un apunte informático en la contabilidad de un banco, dinero virtual que sin embargo utilizamos sin ningún inconveniente para realizar nuestros pagos con tarjeta de crédito, por ejemplo.  
·         El proceso seguiría, con efecto dominó, porque el vendedor de cocinas deposita el dinero en otro banco cuando le paga Miguel, y este banco a su vez prestaría a otro necesitado de liquidez, y así sucesivamente hasta que no hubiera más que prestar. Y no habría más que prestar porque parte del dinero efectivo que reciben los bancos en depósito lo tienen que mantener a resguardo para hacer frente a las posibles retiradas en metálico de sus clientes depositarios.
En este sencillo ejemplo en que el banco “X” realiza su negocio habitual de recibir depósitos y prestar dinero, se han creado 9.000 euros. Nótese que si Antonio y Miguel acuden a su banco a retirar en efectivo todo el dinero que poseen, no habría suficientes monedas y billetes en el sistema para satisfacer su solicitud. Nos manejamos entonces con una mezcla de dinero efectivo y dinero bancario, si bien este último representa en torno al 90 % del dinero total del sistema. Este total es el que debe corresponderse con el valor real de los bienes y servicios del país si queremos mantener los precios estables.
En el cuadro que se muestra a continuación se aprecia que la contribución de los intermediarios financieros en España a la cantidad de dinero de la zona euro ha ido descendiendo de forma más o menos constante en los últimos meses (datos referidos al agregado M1, que contempla el dinero más liquido, monedas y billetes y depósitos a la vista, básicamente, en miles de millones de euros) Fuente: Banco de España:
 Claro, si no se piden préstamos, o bien si se piden pero los bancos no los conceden, se frenan la inversión y el consumo, pero también, y de forma paralela, el proceso de creación de dinero bancario. Hay menos bienes y servicios a nuestra disposición y también menos dinero en circulación.
En el cuadro siguiente se observa cómo los créditos a particulares de los intermediarios financieros españoles en la zona del euro han disminuido también en los últimos meses (de nuevo en miles de millones de euros) Fuente: Banco de España

Se aprecia claramente una correspondencia entre este cuadro y el anterior, de tal forma que corrobora lo que decíamos: la evolución del crédito determina una evolución de la cantidad de dinero en el mismo sentido.
Así pues, el dinero del sistema aumenta o disminuye en la misma proporción que aumenta o disminuye la producción real (suponiendo constantes los precios y la velocidad de circulación del dinero). Bajar los tipos de interés para estimular a los agentes a pedir dinero prestado, y así reactivar el consumo y la inversión, parece una buena idea, aunque puede que la reticencia de los agentes a pedir se deba a algo más que costes financieros, probablemente poca confianza y bajas expectativas. 
La propuesta contenida en este blog de compartir el tiempo de trabajo para crear empleo, sería un buen espaldarazo para la reactivación de la economía que muy probablemente nos volvería a situar en la senda de la expansión económica, porque de llevarla a cabo habría varios millones más de asalariados con una renta mucho mayor de la que disponían estando desempleados, lo que estimularía notablemente el consumo privado interno (ya que el público está bastante deprimido), convirtiéndose este en motor para que las empresas inviertan, creen nuevos empleos, con nuevos salarios, nuevo consumo, más inversión, etcétera, etcétera. En esta situación, ahora sí, todos los agentes necesitarían crédito para realizar su actividad económica y, contando con unos tipo de interés bajos, podría convertirse en el final de este túnel llamado “crisis” que soportamos ya desde hace demasiado tiempo. 
Cuando el dinero vuelva será un buen síntoma. 

2 comentarios:

  1. El dinero está en los establecimientos de COMPRO ORO

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  2. Echar un vistazo a esta página, a mí me ha gustado mucho. Es música muy buena y habla de eliminar el dinero, etc.
    pucmusica.com

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