Del rico que fue a la basura por recortar sin mesura


DEL RICO QUE FUE A LA BASURA
POR RECORTAR SIN MESURA
Un próspero comerciante de Vetusta le debía su pequeña fortuna a su buen ojo para los negocios y a un animal, el burro que utilizaba para transportar la mercancía que compraba y vendía aquí y allá, recorriendo todos los pueblos de la comarca.
Pero un mal día disminuyeron las ventas y el comerciante pensó que para mantener los mismos beneficios era imprescindible recortar gastos. Paulatinamente fue reduciendo la ración de comida de su burro, un poquito menos cada día. Pensaba el astuto comerciante que el animal se habituaría a cualquier dosis, pues para eso era un animal de costumbres. Llegó el momento en que al burro no le daba nada de comer, sólo agua; el comerciante estaba muy contento y orgulloso de su sabiduría, pero el burro, aunque era muy burro, a los siete días se murió.
Desde ese aciago día el comerciante no levanta cabeza, ha consumido su riqueza y no cuenta con otro burro que pueda hacerle rico de nuevo. Aún se le puede ver deambular por Vetusta y se le puede oír lamentándose por las esquinas: “Hay que ver, qué mala suerte, después de que le había enseñado a vivir sin comer, va el burro y se muere”. 
 

2 comentarios:

  1. No sé yo si un burro aguantaría hasta tan fatídico desenlace o se habría liado antes a coces con el comerciante.

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    1. En los últimos tiempos me identifico bastante con este burro... ¿Qué me sugieres entonces?

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