Un estudio realizado en el año 2000 ya revelaba que eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos


  ¿Recuerdas el final de la estupenda película “Indiana Jones en busca del Arca perdida”? Sí, un frustrante final en el que, después de muchas aventuras y desventuras,  el Arca de la Alianza se deposita en un almacén inmenso, perdida en una inmensidad de estanterías junto con otros miles de secretos aparentemente relegados al olvido. Seguro que muchos hemos fantaseado con los secretos que podría haber ahí guardados, almacenando polvo en vez de servir para el progreso de la humanidad: ¿tal vez la cura del cáncer? ¿el coche que funciona con agua oxigenada? ¿la cuchilla de afeitar que no se desgasta ni se oxida?... Pues bien, he aquí algo que no es fantasía y que está ignorado vaya usted a saber en qué archivo de qué enorme almacén desde el año 2000: un estudio que ponía de manifiesto la posibilidad de crear empleo, mucho empleo, reduciendo la jornada laboral, de forma que, además, el impacto sobre los costes empresariales y los salarios fueran mínimos. Un estudio muy similar, por tanto,
Y esto no es ciencia-ficción, es absolutamente cierto.
Desde que se ha publicado el libro “Eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos”, se han llevado a cabo diversas presentaciones, conferencias, charlas, entrevistas, debates, etc. Cada uno de estos actos supone no sólo difundir un poco más esta idea, sino también enriquecerla con las aportaciones de muchas personas inquietas, críticas y muy preocupadas por las enormes tasas de desempleo que soportamos. Una de estas personas es el prestigioso profesor Jesús Sánchez Fernández, del Departamento de Economía Aplicada (Estadística y Econometría) de la Universidad de Málaga, que cuando escuchó la propuesta, recordó haber realizado una investigación similar hace ya casi trece años, una investigación muy similar, con unas conclusiones similares, que reducirían drásticamente el desempleo, y que nunca se han puesto en práctica, y ni siquiera se han publicado oficialmente, es decir, se publicó en la revista “Documentación Laboral”, nº 62, pero por iniciativa del propio director de la revista, no por iniciativa de la Junta, que ordenó el informe y luego lo archivó, sin más. 
 En efecto, en el año 1999, la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, solicita al I.D.R. (Instituto de Desarrollo Regional) una investigación para determinar cuánto empleo se podría crear reduciendo la jornada laboral un 10 %, y minimizando el impacto de esta medida sobre los costes empresariales y los salarios de los trabajadores. Conviene recordar que un año antes había entrado en vigor en Francia la ley Aubry, que tenía precisamente ese objetivo, aumentar el empleo compartiendo el trabajo; la Junta de Andalucía, con buen criterio, solicita este estudio para determinar la conveniencia o no de adherirse a esta idea.
El I.D.R. encarga el estudio conjuntamente a las universidades de Sevilla y Málaga: en Sevilla se ocuparían del marco legal, y en Málaga del impacto económico. El coste de esta investigación sin duda debió ser muy elevado, no en vano contamos con prestigiosos profesores de dos universidades trabajando durante varios meses. En junio del año 2000 finaliza la investigación y se entrega al I.D.R. el informe resultado del trabajo realizado.
Insisto en lo sorprendente de las analogías entre ambas investigaciones: la realizada en este informe para el I.D.R. y la realizada para la elaboración del libro y la propuesta “Eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos”. Una de las utilidades adicionales del modelo desarrollado por la universidad de Málaga es que también puede entenderse dentro del enfoque de la Teoría Multicriterio, según la cual, fijados un conjunto de objetivos a alcanzar, se optimizan las funciones que los representan de forma simultánea con objeto de obtener endógenamente el nivel de empleo óptimo que se podría crear dada una serie de restricciones. Es decir, permite obtener la distribución del excedente transformable de horas en las distintas categorías de empleo, es decir, empleo ordinario según tipo de contrato y de jornada y distinguiendo entre ordinario y extraordinario. Formalmente este enfoque implica la optimización de tres objetivos simultáneamente: el empleo, la variación de costes de las empresas y los ingresos netos de la administración. En el primer caso se trata de maximizar  y en los siguientes de minimizar. Sin duda, un informe muy riguroso. 

 Entre las conclusiones del informe realizado para el I.D.R. encontramos que para una reducción de la jornada laboral del 10 %, el número máximo de empleos a tiempo parcial que se podría crear (sólo en Andalucía) estaría en torno a los 124 mil, y en 69 mil si fueran a jornada completa, dependiendo de la elasticidad o de la relación entre el excedente de horas y creación de puestos de trabajo (una de las variables del modelo utilizado). Extrapolando a la población activa actual y a todo el territorio nacional, y aplicando una reducción de la jornada del 20 %, las cifras de ambas investigaciones son sorprendentemente similares, si bien con una diferencia de trece años.
Conversando con el profesor Sánchez, nos preguntábamos qué induce a un organismo público a gastar mucho dinero en solicitar una investigación determinada, para luego guardar el resultado y las conclusiones en un cajón y no publicarlo, ni comentarlo, ni, por supuesto, ponerlo en práctica. Con certeza no lo sabemos, claro, si bien el argumento que más nos convencía era el hecho de vivir en ese año 2000 una etapa de expansión económica y, por tanto, de creación de empleo, que, de alguna forma, no hacía tan imprescindible implantar unas medidas para crear más empleo, medidas que incluso podían tener consecuencias políticas negativas por resultar algo perjudiciales para algunos colectivos. O tal vez que la ley Aubry no estaba claro que estuviera dando los frutos deseados, a la par que estaba siendo fuertemente criticada por la oposición neoliberal encabezada por el que a la postre acabaría derogándola: Monsieur Sarkozy.
Bueno, tal vez ha llegado el momento de abrir ese cajón y utilizar aquel informe para afirmar con más fuerza que eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos, para poner en funcionamiento el dinero que costó ese trabajo y, por supuesto, para acabar con esta lacra económica, social y humana que es el desempleo.

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