Una perversa manera de compartir el tiempo de trabajo


Una de las ideas claves de mi propuesta para combatir el enorme desempleo que sufrimos estriba en compartir el tiempo de trabajo: los asalariados ceden un porcentaje de su jornada laboral, pongamos un 20 %, para que este tiempo liberado lo recojan actuales desempleados, de tal forma que, atendiendo a esa proporción, donde antes trabajaban cuatro, ahora trabajen cinco.

Pero esta idea es necesario matizarla, puesto que tal y como se ha expuesto, ni los empresarios ni los trabajadores estarían dispuestos a aceptarla sin más: los empresarios no quieren soportar un aumento de sus costes salariales y los trabajadores no quieren (o no pueden) ver reducido su salario en la misma proporción que su jornada. Todo ello afirmo que es posible si el Sector Público asume esos nuevos costes laborales y sociales, y esto puede hacerlo gracias a la inmensa cantidad de ahorros y nuevos ingresos que le supondría reducir tan significativamente el desempleo. Esta última afirmación se puede leer de otra forma: la propuesta es posible llevarla a cabo gracias a un nuevo reparto de las rentas más favorable a las rentas salariales, lo que supondría un cambio de tendencia notable pues desde que la ideología más liberal (o neoliberal) ha tomado los mandos de los países más ricos, resulta que los aumentos de productividad sólo han beneficiado a las rentas del capital, principalmente a las del capital menos productivo, dicho en cristiano, a los especuladores, sobre todo en los sectores inmobiliario y financiero. En el otro lado de la balanza a los trabajadores, estigmatizados, se nos dice que somos los culpables de todo, y en consecuencia hemos visto como paulatinamente, y prácticamente desde hace tres décadas, se ha ido reduciendo la porción que de la riqueza nacional se dedica a los salarios: somos muchos menos asalariados y con los sueldos reducidos o congelados, entonces, ¿quién se está comiendo ese pedazo del pastel?...
Insisto entonces: la propuesta se basa en compartir el tiempo de trabajo, sí, pero sin que se reduzcan los salarios, de esta forma no sólo aumenta el número de empleados, sino que se estimula un cambio de tendencia en el ciclo económico, digamos que es de mayor calidad (genera más empleo y más riqueza) el gasto realizado por los asalariados que el gasto realizado por el Sector Público o las grandes corporaciones y entidades financieras.
 ¿En esta línea están nuestros gobernantes? ¿Las medidas económicas y las recientes reformas laborales están en sintonía con esta propuesta? Tras una reflexiva lectura de las últimas Encuestas de Población Activa publicadas por el I.N.E. yo diría que parcialmente sí, aunque me temo que en la parte menos interesante… me explico a partir de los datos que pone de manifiesto la última EPA del primer trimestre de este año:
El empleo a tiempo completo baja este trimestre en 385.300 personas, mientras que el número de ocupados a tiempo parcial sube en 63.000. El porcentaje de personas que trabaja a tiempo parcial se incrementa 68 centésimas, hasta el 16%.
Y la EPA del segundo trimestre de este año (publicada hace unos días):
El empleo a tiempo completo sube este trimestre en 56.400 personas, mientras que el número de ocupados a tiempo parcial lo hace en 92.600. El porcentaje de personas que trabaja a tiempo parcial asciende 41 centésimas, hasta el 16,41%.
El número de asalariados sube en 111.900. Los que tienen contrato indefinido bajan en 50.400 y los de contrato temporal aumentan en 162.200. La tasa de temporalidad sube un punto, hasta el 23,12%.
En los últimos 12 meses el número de asalariados ha bajado en 672.800, mientras que los trabajadores por cuenta propia han aumentado en 37.100.
Así pues, la tendencia en la que estamos inmersos (o que se pretende instaurar) es la de sustituir contratos a tiempo completo por contratos a tiempo parcial (en el segundo trimestre aumentan un poquito los contratos a tiempo completo, pero lamentablemente es algo estacional, un espejismo que se desvanecerá en otoño), dicho de otra forma: se están destruyendo empleos de 40 horas semanales (a tiempo completo), y se están creando empleos de, pongamos, 20 horas semanales (a tiempo parcial), es decir, por cada trabajador a tiempo completo que pierde el empleo, se crean dos puestos de trabajo a tiempo parcial, con lo que se está compartiendo el tiempo de trabajo pero también el salario: estos dos nuevos empleados a tiempo parcial ganan juntos lo que ganaba el que perdió el empleo a tiempo completo. De paso, se maquillan las estadísticas…
Así pues, una forma perversa de compartir el tiempo de trabajo, similar a los “mini-jobs” puestos en práctica en Alemania. Obviamente, los contratos a tiempo parcial son una figura necesaria, pero sólo para determinadas circunstancias familiares o personales, aquellas en las que se precisa de un dinero extra para seguir adelante: podría ser un estudiante que con ese trabajo se paga sus estudios, un ama de casa que complementa el sueldo de su pareja para pagar la hipoteca… Pero los contratos a tiempo parcial no son, no pueden ser, la solución al desempleo estructural que sufrimos: el cada vez más escaso pastel de rentas salariales no da de sí lo suficiente como para que todos los asalariados alcancemos o nos aproximemos al nivel de vida que gozábamos hace poco tiempo. Esta es una forma perversa de compartir el tiempo de trabajo y de reducir el desempleo, perversa porque aumenta el número de asalariados, algo que nuestros gobernantes venden con la boca llena, pero también el de personas estranguladas (financieramente hablando) y perversa también porque no tiene futuro. Está bien que los especuladores, las grandes corporaciones, las entidades financieras, las grandes fortunas, etc. sean ambiciosos, pero conviene que se den cuenta que no se hacen ricos ellos solos…
Compartir el tiempo de trabajo es razonable y es necesario, pero no de esta forma. Esta vertiginosa tendencia a aumentar la precariedad en el empleo no puede conducir a nada bueno para nadie. ¿A qué especie de esclavitud nos estamos viendo abocados los asalariados?

2 comentarios:

  1. Te digo algo, eso no funciona, no creo que se factible mantener personas que no hagan nada.

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    1. Te ruego especifiques más tu comentario. No entiendo a qué te refieres con "mantener a personas que no hacen nada", pues ni en la propuesta ni en esta entrada se sugiere nada parecido.
      Gracias

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