DESEMPLEADOS PATEADOS Y ABOFETEADOS


Quisiera hoy llamar la atención sobre el efecto que pueden tener sobre los millones de desempleados españoles los mensajes que, consciente o inconscientemente, se vierten a los ciudadanos desde las instituciones públicas. Les propongo el esfuerzo de ponerse en el pellejo de los desempleados, sobre todo en los de larga duración, e intentar sentir lo que ellos sienten al recibir mensajes como este:
“El número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo subió en 87.028 desempleados en octubre, un 1,84% respecto a septiembre”.

Desempleados pateados y abofeteados
De entrada es un mensaje desesperanzador, puesto que aumenta el número de parados: una bofetada a sus esperanzas de salir del pozo del desempleo. Pero, atención, en el mismo artículo se incluye la interpretación oficial de esta circunstancia:
“Sin embargo, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social remarca que en términos interanuales el paro descendió en octubre por primera vez desde mayo del 2007, al registrarse 22.138 desempleados menos que hace un año”.
He aquí una nueva bofetada a la dignidad del desempleado. Es obvio que el afán del político es dar a entender que su gestión ha sido buena, por encima de todo, así que rizan el rizo todo lo “rizable” para conseguir una interpretación favorable de una mala noticia, y esto ocurre siempre. Pero el artículo continúa:
“Además, el departamento que dirige Fátima Báñez subraya que, en términos desestacionalizados, el paro bajó en octubre en 8.239 personas, siendo la primera vez, desde el año 2006, en que se produce un descenso consecutivo del desempleo en los meses de agosto, septiembre y octubre”.
Y estamos ahora ante una verdadera patada en los cojones (con perdón). Tendríamos que hablar siempre “desestacionalizadamente” –pensará un parado- porque de esta forma resulta que el paro no sube, sino que baja. ¿Qué será eso de los datos desestacionalizados? se preguntará cualquier ciudadano de a pie, y si este ciudadano lleva cuatro años parado la pregunta será: ¿qué “cojones” es eso de los datos desestacionalizados? Porque la realidad es que somos más parados este mes que el anterior, entonces ¿qué dice la “excelentísima” ministra?
Una noticia que resulta insultante para los ciudadanos en general, a menudo resulta ofensiva, cínica, denigrante, repulsiva y humillante para los desempleados. Porque ¿qué creen que sentirá un parado cuando escucha que los bancos españoles han recibido ayudas por valor de 100.000 millones de euros? Obviamente, que los desempleados no merecen ni la mitad de atención que los bancos, y, con razón pensará en cuántos puestos de trabajo se podrían crear con ese dineral… sin duda una patada en el trasero.
¿Y qué pensará un veinteañero que se graduó hace tres años y aún no encuentra un trabajo cuando escucha que recientemente el coste de la hora de trabajo se ha reducido un 4%, que las remuneraciones salariales han descendido una media del 9% y que las rentas empresariales han aumentado un 1,5%? Entonces ¿qué pasa que no se crea empleo? ¿pero no nos decían que las reformas laborales y los recortes en derechos eran para crear empleo?... bofetada en la cara con la mano abierta.
Todos nos indignamos ante la inmoralidad y el despilfarro que supone la corrupción, pero ¿qué sentirá un desempleado que no recibe ingresos y vive gracias a la ayuda de sus padres, de sus abuelos o de la caridad?... otra patada en la cabeza y en la dignidad.
De forma continuada recibimos de nuestros gobernantes el mensaje de que la preocupación por el desempleo es máxima, pero no se aprecia una verdadera movilización para resolver el problema… bofetón con el anillo puesto y la cara congelada, y bofetón en la paciencia.
Recibimos el mensaje de que se creará empleo cuando las condiciones económicas cambien, o sea, que podemos interpretar que no se están tomando verdaderas medidas de choque para solucionar urgentemente el problema, que hay que esperar a que se reactive el consumo y las empresas aumenten sus beneficios… Pero esto ya está empezando a ocurrir y no se crea empleo. Nos dicen entonces que si esperamos un poco sí se creará empleo, sí, pero ¿cuánto hay que esperar? ¿y cuántos empleos se crearán? ¿los suficientes para dar trabajo a todos los que ahora están desempleados? Obviamente no, así que... nueva patada en los bajos y en la esperanza.
El hecho de que no se habiliten foros para debatir posibles soluciones y alternativas al dramático problema del paro, también es un mensaje desesperanzador para los desempleados, que a menudo escuchan que existen alternativas como la propuesta en el libro “Eliminar el paro ES POSIBLE trabajando menos”, del Economista y Profesor Alberto Gessa, que no encuentran espacios de debate. ¿Por qué no? ¿qué perdemos discutiendo posibles soluciones? Esto es realmente incomprensible para cualquiera, pero para los desempleados es más: es una patada bien dada en la sensibilidad y en la razón.  
Nadie duda a estas alturas que el desempleo es el problema más grave que padece nuestra sociedad. Porque el desempleo no es sólo un problema económico, es un drama social y humano que en España alcanza dimensiones inaceptables desde hace mucho, demasiado tiempo, tanto que es difícil entender cómo no estamos inmersos en una revolución en toda regla.
Ante esta situación, la movilización de todas las fuerzas sociales y políticas, locales, nacionales y europeas debería ser unánime, inmediata y enérgica. Pero no es así, ni muchísimo menos, y esto, en sí mismo, ya es una bofetada en la cara de los desempleados. Cada día recibimos mensajes que nos niegan la esperanza, que, si son insultantes para los que tienen el privilegio de conservar el puesto de trabajo, para los desempleados son verdaderas patadas en las costillas, en el estómago, en la paciencia, en la dignidad, en el sentido común, en la solidaridad, en el sentido de la moral, en la humanidad... 
Tomen nota, por favor. Los desempleados no se merecen más patadas ni bofetadas.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario