Compartir el esfuerzo, Compartir los frutos

COMPARTIR EL TIEMPO DE TRABAJO ES EL INICIO DE LA SOLUCIÓN

Las medidas que hoy día se barajan para reducir el paro en los países de nuestro entorno se basan principalmente en "mimar" a las empresas, dado que son las que generan empleo. Cuestiones comunes de todas esas políticas o reformas laborales son el aumento de la productividad y el de las horas trabajadas, bien prolongando la jornada laboral o prolongando la vida laboral (o ambas cosas a la vez).

¿Funcionarán estas medidas? ¿Tendrán como resultado la creación de, por ejemplo, cuatro millones de puestos de trabajo en nuestro país en un plazo razonable? Si la respuesta es que no, que no confiamos en que las medidas desarrolladas en la actualidad generen el empleo prometido, entonces "malo". Y si la respuesta es que sí, también "malo", porque si trabajamos todos, trabajamos más y además con una productividad mayor, entonces estamos abocados a una enorme sobreproducción con consecuencias nefastas para nuestra sociedad: sobreconsumo exacerbado, conflictos políticos y armados por el control de los recursos, deterioro acelerado del medio ambiente, estrategias empresariales muy agresivas para captar nuevos clientes, despilfarro, corrupción... En resumen, el camino que estamos tomando no lleva a ninguna situación aceptable: o bien seguimos con unas tasas de desempleo elevadas, o bien vivimos en un planeta agotado y repleto de conflictos. 

La solución pasa por compartir el tiempo de trabajo, que los privilegiados que aún conservan su empleo por cuenta ajena cedan parte de su jornada para que ese hueco que dejan lo ocupen nuevos empleados rescatados del pozo del paro. Pongamos, por ejemplo, que se reduce la jornada laboral un 20%, de forma que se limite a 32 horas semanales (en vez de 40 horas) o, expresado de otra forma, que se trabajen cuatro días a la semana en vez de cinco. De adoptarse esta medida, se crearían inmediata y directamente cerca de 4 millones de puestos de trabajo en España sin que ello supusiera sobreproducción, puesto que el total de horas trabajadas serían las mismas. Se comparte el trabajo y se comparte la renta.



SE NECESITA LA ACEPTACIÓN DE EMPRESARIOS Y TRABAJADORES

Ahora bien, ¿van a aceptar los empresarios una propuesta como ésta? Probablemente no, porque contratar a una persona más para obtener las mismas horas trabajadas le supone aumentar los costes  laborales (nada menos que un 20 %) manteniendo los ingresos, lo que se traduce en menos beneficios.

¿Aceptarán los trabajadores? Probablemente la mayoría no la acepte porque pensará que la reducción de la jornada en un 20 % estará acompañada de una reducción proporcional de su salario. Puede que algunos estén dispuestos a decir que sí, los que valoren mucho su tiempo de ocio, pero presumiblemente la mayor parte pondrá reparos, puesto que solemos estar "atados" a un nivel de vida de tal manera que no podemos permitirnos el lujo de ver reducidos nuestros ingresos.

Entonces ¿esta propuesta de compartir el tiempo de trabajo está abocada al fracaso? Aparentemente sí, pero añádase el matiz siguiente: ¿y si la propuesta se pudiera realizar sin que aumentara el coste laboral en las empresas y sin que los trabajadores vieran reducido su salario? Si esto es posible, entonces nadie tiene por qué negarse, ni empresas ni trabajadores, habría consenso de los principales protagonistas y el resultado sería un mundo mucho mejor, donde se produce lo mismo aunque trabajando y obteniendo renta todos, con más tiempo de ocio para dedicar a actividades enriquecedoras (familia, amigos, deportes, facetas creativas...), donde ya las personas no tienen por qué dejarse seducir por la economía sumergida, donde aumenta el consumo interno porque ahora hay millones de familias que obtienen nuevos ingresos, y este aumento será muy beneficioso para la economía del país, donde habría menos violencia doméstica, menos ansiedad, menos stress, menos delincuencia... Si poner en marcha esta propuesta es posible, no cabe duda que debe ser un objetivo prioritario desde todos los puntos de vista.




LOS BENEFICIOS ECONÓMICOS DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS COMPENSARÍAN EL COSTE LABORAL DE LOS NUEVOS EMPLEADOS

Si se rescata del paro a un nuevo empleado por cada cuatro actualmente ocupados, estaríamos hablando de cerca de cuatro millones de empleos nuevos. ¿Quién soportaría el coste laboral -salarios y costes sociales- de estos nuevos empleados? Estamos hablando de miles de millones de euros...

Esta humilde propuesta sugiere que no sean ni los empresarios ni los trabajadores los que abonen esta factura ¿Quién entonces? La clave está en que las administraciones públicas recibirían tantos beneficios económicos por poner en práctica esta idea, que compensarían con creces el coste mencionado, y aún más si añadimos los inmensos beneficios sociales que se derivarían de la aplicación de esta propuesta. De alguna manera, las administraciones públicas deberían convertirse en canalizadores de esos fondos para hacer factible esta propuesta.

El autor de este blog no pretende ser exhaustivo en este espacio, para eso se ha realizado un trabajo de investigación y documentación que ha dado sus frutos en el libro "Eliminar el paro... ES POSIBLE... trabajando menos". Pero con ánimo de propiciar el debate a continuación se muestran algunos de esos beneficios económicos:
  • Ahorro en prestaciones y subsidios por desempleo. 
  • Ahorro en recursos necesarios para la gestión del desempleo. 
  • Aumentan las cotizaciones a los fondos sociales. 
  • Disminuyen los gastos sanitarios de la Seguridad Social. 
  • Aumenta la demanda agregada (gracias al tirón del consumo interno). 
  • Aumentan los ingresos por impuestos indirectos. 
  • Aumentan los ingresos por impuestos directos. 
  • "Emerge" gran parte de la economía sumergida. 
  • Se reducen los gastos del Fondo de Garantía Salarial. 
  • Aumenta la inversión extranjera. 
  • Se evitan tentaciones de deslocalización de empresas. 
  • Disminuye el absentismo laboral. 
  • Disminuye la delincuencia. 
  • Aumenta la productividad. 
  • Se reduce la siniestralidad laboral. 
  • Se revaloriza la cultura del ocio.
Euro a euro alcanzaríamos esos miles de millones necesarios para poner en marcha esta idea de compartir el tiempo de trabajo sin aumentar el coste laboral en las empresas ni reducir el salario de los actualmente ocupados, Y el resultado: un mundo mejor para todos. ¿No crees que merece la pena al menos debatir esta propuesta? 

36 comentarios:

  1. Me sumo completamente a esta propuesta. La veo factible y atractiva. Sobre todo para los trabajadores, pues no supone un recorte salarial y además aumenta el tiempo de ocio. Skinner ya anticipaba en su libro "Walden 2" que con sólo unas pocas horas de trabajo a la semana eran suficientes para que la comunidad se automantuviese y fuera autosuficiente. No veo otra salida al enorme problema del paro que no sea el reparto del trabajo.

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  2. Gracias, Juanma, por tu comentario.
    Precisamente hoy se publicaba la EPA y nos ponía los pelos de punta con unos resultados que, aunque eran de esperar, impresionan, sobre todo en Andalucía, con tasas de paro del 30% como media, y que en algunas provincias (Almería, por ejemplo) rondan el 34%... o sea, que de cada 3 personas que pueden y quieren trabajar, una no lo consigue... ¡una barbaridad!
    La referencia que citas es muy muy apropiada: efectivamente este problema no existía en la organizada sociedad que nos pintaba "Walden 2", y lo conseguían, como bien indicas, compartiendo el tiempo de trabajo. Claro, que ya no estamos hablando de una utopía, sino de una posibilidad real, algo que, coincido plenamente contigo, podemos y debemos hacer.

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    1. A mí me surgen varias dudas:

      -Si yo trabajo cuatro viernes al mes, ¿que tipo de salario recibiría en relación a una persona que trabaja el resto de la semana?.

      -Si ademas consigo trabajar en otra empresa, o en la misma, reduciendo la jornada de otros trabajadores, ¿debería estar especializado en todos esos puestos?

      -¿No crees que surgirían problemas de competitividad por producción entre empleado a tiempo por cuatro días y empleados a tiempo por 1 día?.

      -Volviendo a la cuestión 2, ¿si yo trabajase en empresas diferentes días diferentes de la semana tendría que estar especializado en diferentes tipos de trabajo?, sin contar con que no todas las empresas siguen un sistema de trabajo ni de confraternización laboral igual al de otras y como ya se sabe en todos lados se cuecen habas y nunca terminan sabiendo igual.

      Me parece que tu idea es interesante, pero poco factible, ya que si algún trabajador perdiese uno de sus cinco días de trabajo seguramente se sumaría al carro de los que buscan trabajar ese día a la semana cubriéndole el día al que solo quisiera trabajar cuatro, si te das cuenta y piensas en claro la idea es un colador que tiene muchos flecos a recortar.

      Para acabar con el paro habría que abaratar costes de producción, mejorar los salarios o reducir los precios en puntos de venta al público de los productos básicos, que las energías dejasen de revalorizarse e invertir en energías renovables, para incluir el transporte de la materia prima con energía renovable como la electricidad o el vapor de agua, que las empresas no perdiesen ingresos sobre los beneficios, y ante todo dejar de formar parte de la Comunidad Europea para poder dedicarnos a nosotros en vez de a otros.

      Como veras se me ocurren muchísimas cosas, pero para eso el mundo debería de empezar de cero y pedirle al destino que nos diese otra oportunidad, pero como el destino lo deciden quienes manejan el dinero vamos apañados.

      Una utopía siempre será una utopía, y la mía es cambiar el gas sarín por una bacteria que consuma los materiales de los que están compuestos los billetes y las monedas de todo el mundo, eso si sería una solución.

      Gracias por permitir mi opinión.

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    2. Estimado Óscar,

      Me alegra recibir tus comentarios porque me dan la oportunidad de matizar la propuesta de este blog de compartir el tiempo de trabajo para crear empleo.

      Supongamos que tenemos a 4 afortunadas personas que aún conservan su trabajo por cuenta ajena, A, B, C y D, trabajando cada uno de ellos 5 días a la semana (40 horas). Al aplicar la propuesta de este blog cedería cada uno 8 horas, es decir, su jornada semanal pasa a ser de 4 días (32 horas) con la siguiente organización: A descansa el lunes, B el martes, C el miércoles y D el jueves. Como se puede apreciar, han quedado 4 jornadas libres que son las que “recoge” el desempleado E, éste trabajará de lunes a jueves (las mismas 32 horas que los demás) y descansará el viernes.

      La persona rescatada del desempleo gracias a las horas cedidas por los asalariados que conservaban su puesto de trabajo, desempeñará las mismas horas que las demás. Los 4 asalariados antiguos y el quinto nuevo (rescatado del paro) trabajan 32 horas semanales cada uno (160 horas en total), en vez de las 40 horas semanales de los 4 originales (que acumulan también 160 horas). Dicho de otra forma, tras la aplicación de esta propuesta 5 personas sacan adelante el mismo trabajo (las mismas horas) que antes 4, pero, y esta es otra de las claves de esta propuesta, sin aumentar los costes laborales de las empresas ni reducir el salario de los trabajadores. ¡Se puede! ¡Es posible! Aunque nadie ha dicho que sea fácil… requiere reformas en el sistema de financiación de muchos organismos públicos como el SPEE o la SS, requiere reformas fiscales, en el sistema de financiación de comunidades autónomas y corporaciones locales… Vamos, que no sería cuestión de un día para otro, pero insisto, ¡ES POSIBLE!

      Espero haber aclarado un poco más la propuesta. Ahora espero tus nuevos y enriquecedores comentarios.

      Gracias, Óscar.

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  3. Es una magnífica idea (dudo que nuestros políticos la pongan en práctica, es una duda razonable ¿no?), pero sinceramente me parece una idea factible, atractiva, que nos llevaría a un autentico estado del bienestar.
    Pero me planteo una duda y es la siguiente “cada día se incorporan más personas como demandantes de empleo, sencillamente por el aumento de población. Con ese aumento ¿sería factible tu teoría?” .

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  4. Gracias, Mariana, por tu aportación.
    Me alegra que te "apuntes" al grupo de los que estamos seguros de que es posible eliminar el paro. Claro que, no somos tan ingenuos como para pensar que esto sería "coser y cantar".
    Requiere iniciativa, valor, capacidad de consenso, esfuerzo... y, como bien dices, no estamos seguros de que nuestros políticos tengan todas esas virtudes. Bueno, habrá que "espolearlos" de alguna manera.
    Planteas además una duda muy razonable: si aumenta la población activa (por natalidad, inmigración, incorporación de colectivos hasta ahora inactivos, o por lo que sea) después de haber aplicado nuestra propuesta ¿cómo van a encontrar hueco en el mercado laboral? Bueno, entre los beneficios indirectos de poner en práctica esta propuesta se encuentra el aumento del consumo interno (gracias a la renta que obtienen los nuevos empleados), lo que desencadenaría una especie de "mini-expansión" económica que crearía nuevos empleos para estas personas. Si eso no fuera suficiente, habría que tomar nota en el futuro y plantearse si hay que dar una vuelta más de tuerca y compartir aún más el tiempo de trabajo, pongamos que trabajamos tres días a la semana sólamente, o dos... siempre y cuando se den las condiciones de productividad y riqueza suficientes.
    J.M. Keynes ya nos insinuaba hace más de setenta años que, si la productividad sigue aumentando, en un futuro cercano (futuro suyo, presente nuestro) sólo sería necesario trabajar 3 horas al día. Eso sí, nos tenemos que conformar con lo que ya producimos, o sea que, indirectamente estamos apoyando también a los partidarios del "crecimiento cero".

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  5. Hola Alberto, ¿tienes conocimiento de algún país en el mundo en el que se apliquen medidas como las que tú propones? ¿Se podría realizar un análisis comparativo de las cifras de España y de ese país?
    En otras palabras, ¿podemos copiar algún modelo?
    Quizá esto ya esté contestado en libro...

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  6. Hola, Toni.
    No me consta que en ningún país de nuestro entorno se estén aplicando medidas en este sentido. Para encontrar un modelo habría que fijarse en la historia reciente, desde los tiempos extremos de la revolución industrial, en que se vivía para trabajar, hasta hoy, en que existe una mayor regulación del mercado laboral gracias, sobre todo, a conquistas sindicales conseguidas con mucho esfuerzo.
    Y la historia nos muestra que se puede llevar a la práctica una medida de este tipo y que todos los implicados salgan ganando, siempre y cuando vayan precedidas de aumentos en la productividad. ¿Ha aumentado la productividad media de los trabajadores en los últimos 30 años, por ejemplo? La respuesta es afirmativa, ha aumentado mucho puesto que contamos con una tecnología superior, más conocimientos y mejor formación. Entonces, se puede producir lo mismo empleando menos horas.
    Esta es una de las claves de la propuesta principal de este espacio. Si ha aumentado la productividad y seguimos trabajando las mismas horas, se estará produciendo "de más" (sobreproducción) lo que provoca un exacerbado consumismo, despilfarro de recursos, deterioro del medio ambiente, conflictos por los recursos, estrategias empresariales agresivas para aumentar su demanda (como la obsolescencia programada)... En resumen, que si las estrategias de creación de empleo que se están aplicando funcionaran, el resultado sería un mundo agotado, contaminado y lleno de conflictos. Un panorama desolador, como ves.
    Si nos fijamos en la historia veremos que cuando se ha llevado a la práctica una reducción la jornada laboral no ha sido una tarea fácil, pero siempre ha funcionado de manera positiva para todos... bueno, para casi todos, que hay mucha industria alrededor del paro que nos estará mirando con malos ojos.

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  7. Se me escapa a qué te refieres con la "industria alrededor del paro". No sé si te refieres al hecho de que si existe paro el empresario puede ofrecer malas condiciones laborales porque con tanta gente necesitada de trabajo alguien aceptará... Aunque la regulación de los derechos laborales es algo legislado y controlado, en teoría, por inspecciones del ministerio que toque...

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  8. Me refería a todo el negocio que se mueve alrededor del paro.
    En primer lugar lo que ya mencionas: el hecho de que las empresas se encuentren con una enorme demanda de empleo, pudiendo abusar en sus contrataciones imponiendo condiciones paupérrimas (aunque siempre dentro de la ley) porque siempre encontrarán algún candidato dispuesto a aceptar.
    En segundo lugar, me refería a todos los negocios que se "nutren" del paro: empresas de colocación, de selección o de trabajo temporal, empresas que ofrecen cursos de formación para desempleados, empresas "sumergidas" que encuentran personas dispuestas a entrar en su juego por desesperación al no encontrar espacio en la economía oficial...
    Aunque no lo van a declarar a los cuatro vientos, hay quien no ve con malos ojos que haya tanto desempleo, y es razonable, pues es su negocio.

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  9. Si estas afirmaciones son correctas ¿por qué no se oye habvlar de medidas como esta? Por más que la leo no encuentro fisuras, entiendo que sería difícil hacerlo realidad pero es tan grave el paro hoy día que no sé qué esperan para prestar oídos a propuestas como esta. ¡Enhorabuena!

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  10. Gracias, amig@.
    Precisamente, uno de los objetivos de este espacio virtual es la difusión de esta propuesta para acabar con la maldición del paro. ¿Por qué no tiene más difusión? Bueno, la idea de compartir el tiempo de trabajo sí se discute en pequeños foros, no es nueva ni original, aunque, es cierto, que no goza de mucho eco. La propuesta de este espacio también parte de compartir el trabajo, si bien con ciertos matices que la hacen especialmente atractiva. Además, la propuesta contiene estímulos interesantes para relanzar el consumo privado como motor de una nueva expansión económica.
    Gracias por tu palmadita en la espalda, amig@.

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  11. Eliminar el paro es posible a corto plazo es posible con propuestas como la de compartir un trozo de tu salario y de tu jornada. Ya que no se puede imponer, habría que fomentar su implantación en muchas empresas, subvencionando el gasto extra en seguros sociales, etc, que conllevaría tal medida.
    La primera pregunta que surge es si una medida a corto plazo dinamizadora de una economía en crisis como la nuestra sería suficiente para promover un resurgimiento económico como el vivido en Estados Unidos tras su Gran Crisis.
    Mi respuesta es francamente pesimista si simplemente se reparte el empleo sobre la base de una economía en crisis como la que vive España, pero de la que pronto se contagiarán (además de Italia) Francia y quién sabe si Reino Unido.
    O dicho de otro modo, soy optimista si pensara que medidas como la solidaridad frente al paro se apoyaran en una restructuración de la economía real entendida como un cambio en los hábitos de producción y consumo pues, tal como los entendemos ahora, no nos conducirán a medio plazo más que a una servidumbre comercial respecto de las grandes potencias del futuro, que todos conocemos por sus nombres pero no tan bién por sus métodos: apropiarse de la producción de materias primas y alimentos esenciales por un lado, y convertirse poco a poco en los dueños y gestores de la deuda de unos países occidentales que son incapaces de reaccionar ante un empuje que representa sólo la punta del iceberg.
    Ante tal panorama, pretender una vuelta a la bonanza vivida en décadas anteriores no es más que un nostálgico brindis al sol del que más vale que nos despertemos a tiempo pues la situación actual de desempleo y decaimiento económico no es ni siquiera sostenible en los próximos años y lo normal es que vaya empeorando paulatinamente. Como en todo tipo de situaciones complejas, no queda más remedio que abordarla de una forma igualmente compleja por lo que, más que medidas puntuales, defiendo una batería de numerosas medidas que apuntalen los pequeños pero numerosísimos derrumbes que se vienen produciendo y que afectan a la Economía en su conjunto. Además, dichas medidas debieran seguir un patrón o, al menos, ser congruentes con una propuesta de tipo global y, por tanto, partir de una visión general que entroncara con los valores no sólo económicos sino culturales, etc, de un país. Sería algo como un "así querríamos España" o "hacia allí debería ir España". Pero eso queda en mano de los políticos que elegimos, donde cada cual tiene su particular visión de la Economía y que, cada vez con más frecuencia, es una visión europeizada de la Economía, globalización que viene impuesta, como siempre suele pasar, por los agentes económicos cuyos métodos todos conocemos (no así sus nombres, ignorados por la generalidad de los ciudadanos).

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  12. LA ECONOMÍA Y MI SENTIDO COMÚN (QUE ES EL MENOS COMÚN DE TODOS)
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    ¿Es la Economía una ciencia?. Desde luego que puede analizar a posteriori y establecer conclusiones sobre la base de esos análisis, pero ¿puede predecir sucesos como crisis o burbujas?. O, dicho de otra forma, ¿resulta útil una Ciencia como la Economía si no es capaz de prevenir a los Estados y a los ciudadanos de los males que se ciernen sobre su bienestar futuro?. Desde el punto de vista de los afectados, no parece lo suficientemente útil. Ahora bien, su desconfianza radica, sobre todo, en las personas que toman o pueden tomar decisiones trascendentes sobre el control de los factores que desestabilizan la economía (en minúsculas) de su entorno más próximo. Piensan, y no sin razón, que muchos de los descalabros económicos se veían venir y podían haberse evitado.
    Sin embargo, muchos se olvidan de que ellos mismos son agentes económicos que influyen en su propia economía y en economías geográficamente distantes que, a su vez, aumentan la impredicibilidad de los grandes vaivenes económicos.
    Por tanto, y desde un punto de vista subjetivo, tendríamos a unos agentes, que son los particulares (consumidores y empresas), los países y las supranaciones (UE, sobre todo).
    Por otro lado estaría el capitalismo como estructura, algo que podría servir de centro de gravedad de un sistema económico global (mundial y local) si no fuera porque siempre permite que sus pilares básicos (libre competencia, transparencia e igualdad de reglas) se conculquen permanentemente por causa de la escasa voluntad de los políticos por fijar marcos claros y firmes que permitan que impere esa ley suprema, que no lo es, de la oferta y la demanda.

    A simple vista, y como primera conclusión, parecería razonable pensar que si, tanto a nivel nacional como mundial, existieran unas reglas justas conocidas y respetadas por todos, la Economía (con mayúsculas) podría hacer su trabajo y ayudar a evitar las grandes crisis y, sobre todo, las grandes burbujas pues no son sino sus principales causantes.
    Para salvaguardar este idílico e irreal sistema, los Estados (a través de sus normas, fundamentalmente, y de acuerdos internacionales) se erigirían como los grandes supervisores, permitiendo una justa batalla económica entre sus nacionales y entre éstos y los demás países

    Por el contrario, los acontecimientos pasados y los presentes enseñan un panorama desesperanzador, por cuanto lo que reflejan es un déficit del control en sus representantes políticos, los cuales se muestran débiles en la defensa de sus representados y, en el peor de los casos, vician el sistema económico tomando decisiones de carácter partidista y, cada vez con mayor frecuencia, para enriquecer sus patrimonios personales, dilapidando caudales públicos, arruinando empresas y evadiendo moneda en favor de otras economías nacionales, fuera incluso de su entorno (Suiza y paraísos fiscales, sobre todo). Idénticas motivaciones están detrás del envilecimiento del sistema generado por el ataque de los lobbies que, como lobos, están detrás de cada elaboración normativa, noticia, etc).
    En este escenario de reglas difusas cobra especial relevancia el papel de los grandes supervisores públicos que, en el caso de España y otros países, han sido meros observadores que han permitido que los bancos, los grandes inversores y los grandes grupos de empresas se movieran con una libertad de actuación que no puede permitirse un estado, por muy capitalista que sea.

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  13. LA ECONOMÍA Y MI SENTIDO COMÚN (QUE ES EL MENOS COMÚN DE TODOS)
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    La primera conclusión es que los ciudadanos disponen de pocas armas para defender o recuperar su bienestar económico. Lo único que pueden hacer es, por una parte, saber elegir, exigir y responsabilizar a sus representantes políticos. Por otra, no contribuir con sus actos a la distorsión del sistema, lo que se produce cuando son las propias empresas y ciudadanos los que incurren en los mismos pecados que denuncian, participan en las mismas burbujas que padecen o, incluso, traspasan el límite de la legalidad mercantil, fiscal o penal, en detrimento de aquellos que no tienen ese “valor” o no están en situación de poder hacerlo. Ser un lobo para el resto no puede contribuir, de ninguna manera, al equilibrio de contrarios en una economía capitalista, que sí debería basarse, únicamente, en unas reglas conocidas y justas por y para todos.

    Pero como las anteriores premisas no se cumplen, aunque debieran bastar para crear un clima estable de bienestar económico, las situaciones de crisis estructurales y generalizadas en determinados países y zonas del planeta exigen la implantación de soluciones que mitiguen sus efecto más indeseable: el paro.

    Los posibles ases que un país en crisis pueda sacar de la manga para paliar tan indeseable consecuencia son variados y variopintos (que no es lo mismo).

    Como primera medida, habría que tomar decisiones que se encaminen a la protección de los mercados nacionales (o supranacionales) respecto de la amenaza de los países emergentes. Ello supondría una alteración del libre comercio mundial de forma coyuntural pues la situación de crisis así lo exigiría. Un concienciación y cambio de los hábitos de consumo de los nacionales respecto de lo producido en los citados países contribuiría a un fortalecimiento de sus propios mercados. Ni que decir tiene que los productos financieros transnacionales debieran sufrir un control y un gravamen específico, por su capacidad de alterar el equilibrio perseguido.

    A su vez, se debería producir un aumento en la producción propia. Esta responsabilidad estaría en manos de los productores, imaginando, innovando y desarrollando nuevas líneas de consumo que pudieran competir, sino en precio, en calidad o diseño con lo producido allende sus fronteras. Papá-Estado debería apoyar financieramente (por la vía fiscal, fundamentalmente) dichas iniciativas, de forma controlada para evitar la formación de pequeñas burbujas en determinados sectores.
    En esta línea, la historia presente está poniendo en nuestras manos la posibilidad de desarrollar sectores directamente implicados en la preservación del medioambiente. Algo que debería hacerse con sumo control y previsión, a la luz de las recientes burbujas creadas por los propios estados (como el caso de las fotovoltaicas).

    Estas medidas alterarían, a nuestro favor, la balanza “comercial respecto del exterior”, aumentando nuestra producción interior y liberándonos de la dependencia de países ajenos a nuestro entorno. Solución simple de decir pero complicadísima de llevar a cabo que nunca deberíamos perder de vista pues, a veces, los medios de comunicación y los políticos tratan de llevarnos a la creencia de que determinadas reformas pueden solucionar el gran problema planteado cuando, como he planteado, la solución pasa, ineludiblemente, por profundizar en la economía real, logrando que cada vez haya más pastel que repartir.

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  14. LA ECONOMÍA Y MI SENTIDO COMÚN (QUE ES EL MENOS COMÚN DE TODOS)
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    Como todo lo anterior sólo representaría una solución a medio y a largo plazo, habría que sacar algún otro conejo de la chistera que aliviara rápidamente el desempleo de las familias que lo padecen. Ese conejo, tal como grandes entendidos propugnan, pasaría por:

    1) repartir la tarta entre todos, algo que se logra con una redistribución más justa de los impuestos generados.
    2) En consonancia con lo anterior, aumentar la eficiencia en los recursos disponibles por el Estado, inversiones, subvenciones, etc. y redistribuyendo el personal funcionario con reformas incluidas que impliquen la movilidad funcional y geográfica del mismo.
    3) Repartir el trabajo en todos los centros de trabajo públicos y privados, perdiendo horas de trabajo y retribución los no perjudicados por la crisis en favor de los más necesitados.

    Todo ello exigiría que las personas encargadas de implantar dichas soluciones fueran lo suficientemente capaces como para concebirlas, desarrollarlas y ejecutarlas, lo que no parece fácil, si se han de encontrar dichas personas entre los integrantes de los partidos políticos en vez de hacerlo entre gente profesionalizada y reconocida.

    A la vista de estas tres propuestas se aprecia de forma simplificada como un recorte del gasto público no es ni bueno (si conlleva más paro y menos consumo) ni malo (si evita el derroche y el empobrecimiento futuro de las Administraciones) sino todo lo contrario. Es decir que lo que realmente importa es la eficiencia con la que se aplican los recursos públicos, aunque éstos no se aumenten significativamente o se reduzca el gasto público drásticamente (salvo que esto último se haga para evitar en un futuro la sangría financiera de las Administraciones).
    De la misma manera, facilitar los despidos no es ni bueno (genera más paro y decrece el consumo a la vez que permite el enriquecimiento injusto de muchas empresas que aprovechan la ocasión), ni malo (alivia la carga de empresas en peligro de quiebra y “aburguesa” en cierta forma al trabajador, petrificándose el mismo en su puesto de trabajo). Simplemente, es inútil.
    El resto corresponde a la capacidad de las propias empresas para crear una economía real acorde con el futuro amenazante que nos espera en las próximas décadas. Los ciudadanos consumidores, trabajadores y, en su caso empresarios, no debieran de olvidar esta lección y debieran reflexionar sobre la insostenibilidad económica de un país exclusivamente de servicios pues ello nos pondría en manos de los grandes productores mundiales. Conseguirlo es un reto para todos ellos y, en especial, para todos aquellos que por su condición de profesionales de la Economía, de la docencia y de la política tienen la responsabilidad de alumbrar el incierto devenir económico de un país pues, a pesar de todas las previsiones, siempre será incierto, si bien menos incierto cuanto más sepamos prevenir esas burbujas que enloquecen al mundo occidental y almediterráneo en particular, donde no creemos en la recompensa del trabajo y sí en la del pelotazo.

    Si alguien alguna vez llegara hasta aquí, le pido sincero perdón por el sopor que, sin duda, habrá tenido que aguantar por culpa de mi incontinencia verbal (vivan los sábados por la tarde aburridos, je,je).

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    1. (1/2)

      Estimado Riky,
      Compartir el tiempo de trabajo es el inicio de la solución, veo que ahí sí coincidimos, ahora bien, una de las claves de la teoría que propone este blog consiste en que esta medida no les costaría más ni a los empresarios ni a los trabajadores, se “alimentaría” a sí misma gracias a los ingentes ahorros y beneficios que disfrutarían todas las administraciones públicas de ponerla en práctica. De ser así, ocurriría que donde ahora trabajan 4, después trabajarían 5, eso sí, trabajando en total las mismas horas (produciendo lo mismo), sin que los asalariados vean reducidos sus ingresos (aunque sí se haya reducido su jornada) y sin que los empresarios tengan que soportar mayores costes salariales (el coste salarial por 4 trabajadores antes sería el mismo que por 5 después).
      En estas condiciones, esta medida no depende de la solidaridad de empresarios y trabajadores, pues no se ven perjudicados y, desde este punto de vista, sí podría ser una medida impuesta.
      Es cierto que otros agentes sí se verían perjudicados:
      • Todas las actividades que se desarrollan para atender a los desempleados: administración, formación, selección… Aquí hay mucho negocio que, obviamente, “vive” del paro; para ellos reducir el paro es sinónimo de reducir su negocio y, claro está, no les interesa.
      • Las administraciones públicas, en general, ya que de alguna forma se convertirían en meras canalizadoras de recursos financieros, recaudando todos los ahorros y beneficios que haya generado la medida, para dedicarlo a pagar el coste laboral de los nuevos trabajadores que ocupan el hueco cedido por los antiguos. Dicho de otra forma, las administraciones públicas deberían estar dispuestas a ceder mucho dinero a manos privadas (los empleados “rescatados” del paro) para pagar esta propuesta, en vez de utilizarlo ellas mismas en lo que les parezca oportuno; pierden, pues, capacidad operativa convirtiéndose en lo que se ha mencionado antes: canalizadores de recursos financieros. Cabe preguntarse en este punto si el gasto privado será más productivo o de más “calidad” que el gasto público, a lo que yo, personalmente respondo que sí, rotundamente, y siendo así, generará más empleo, producción y riqueza de lo que ha demostrado ser capaz de hacer el gasto público.

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    2. (2/2)

      ¿Que hay que cambiar hábitos de producción y consumo? Sin duda, y más cosas todavía. Una medida como esta trasciende de lo económico, como tú pones de manifiesto. El objetivo macro económico de producir siempre más y más ¿hasta dónde se puede mantener? ¿no tenemos ya suficiente? tal vez habría que cambiar el objetivo y plantearnos no producir más, sino vivir mejor con lo que producimos…
      Además, la propuesta contenida en este blog no es incompatible con otras como las que mencionas. Buscar la eficiencia, tanto en el sector privado como en el público, debería ser una máxima ineludible, y para ello es necesario disponer de los profesionales más adecuados para ello, en eso estamos completamente de acuerdo. Pero, insisto, no estoy de acuerdo en que compartir el tiempo de trabajo tenga que implicar necesariamente una reducción del salario proporcional a la reducción de la jornada, porque gracias a la reducción de la jornada se consiguen unos beneficios que deberían repercutir en la medida en sí misma, para que se autoalimente, ni tampoco representar mayor coste para la empresa o el organismo en que trabaje esa persona, por lo mismo.
      Esta medida, además, permitiría una redistribución de las rentas a favor de las del trabajo y en detrimento de las del capital, lo que nos acercaría a una economía más real y menos especulativa de la que tenemos ahora. Esta brecha entre ambos tipos de renta ha ido creciendo en los últimos años (sin que los sindicatos hayan hecho mucho para evitarlo) y así nos va, parece claro que las rentas del capital consiguen más beneficios especulando que produciendo. Reducir drásticamente el desempleo proporcionaría nuevas rentas de trabajo a muchas personas, dinero que aumentaría de inmediato el consumo interno y, en cascada, se produciría un movimiento expansivo sobre la mayoría de las magnitudes macroeconómicas (incluidos precios, me temo). A esto también te refieres en tu intervención ¿verdad? A no perder de vista la “economía real”, y a producir sin depender de las grandes corporaciones, o lo que Galbraith llamaba la “tecnoestructura”.
      Agradezco tu más que interesante aportación, Riky. Veo que tus sábados-tarde son muy productivos, para nada aburridos.

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  15. * Aumentan las cotizaciones a los fondos sociales.
    Esto es el único beneficio líquido que gestiona la administración y con el que se puede contar en un primer momento aunque es muy escaso y no da para mucho. Todo lo demás se añadiría con el mantenimiento de la medida progresivamente y sería difícilmente cuantificable.
    Creo que si se implantara esta propuesta habría que repartir también salario. En cualquier caso estoy de acuerdo con ella pero habría que cambiar mucho la actitud de trabajadores y empresarios respecto al trabajo y descargarlo de competitividad individual para llegar a considerar los beneficios como corporativos y que fueron conseguidos de manera solidaria. Esto lo veo más para una actividad de grupo cohesionado que no quiere perder miembros que individual pues el individuo que trabaje en horarios complementarios como tardes difícilmente se integrará en la empresa y tarde o temprano acabaría siendo desplazado.

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    1. Gracias por tus interesantísimos comentarios, que ponen de manifiesto que, no sólo has comprendido perfectamente las claves de esta propuesta, sino que has ido un poco más allá vislumbrando las dificultades de su puesta en práctica.
      Comparto plenamente contigo que en un primer momento las administraciones públicas tendrían que asumir un coste importante (podríamos considerarlo una inversión) que progresivamente, como bien dices, habría que detraer de las diferentes instituciones y organismos beneficiadas por la medida (SPEE, Sistema Nacional de Salud, Seguridad Social, FOGASA, Hacienda, CCAA, Ayuntamientos...) para mantener la medida en posteriores ejercicios.
      Cierto también que es difícil cuantificar algunos de los beneficios y ahorros que se generarían con esta propuesta, pero esto no debe ser óbice para su puesta en marcha.
      También apuntas a un cambio de mentalidad necesario para llevar a buen puerto esta propuesta, y también comparto contigo esta idea. Más utópico le habría parecido a un trabajador hace menos de un siglo que le dijeran que iba a tener bajas remuneradas, subsidio por desempleo o cobertura sanitaria, por ejemplo, gracias a las cotizaciones de su trabajo. Todos estos logros fueron complejos y requirieron ciertos cambios de actitud, al final se han mostrado posibles.
      Soy consciente de que esta propuesta necesita muchas reflexiones y aportaciones como la tuya. Ojalá consigamos abrir un amplio debate al respecto, el objetivo, un mundo mejor, es posible y merece la pena.

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  16. ALBERTO,
    ESTA ES LA UNICA FORMA DE SALIR DE ESTA SITUACION.PERO NO ESTARIA MAL AMPLIAR LA UN POCO.TE DOY MI IDEA PARA QUE LA DEBATEMOS:
    1/LOS TRABAJADORES-DIA LABORAL DE 12 HORAS,REPARTIDO EN 2 TURNOS A 6 HORAS CADA UNO,(UNO POR LA MAÑANA Y OTRO POR LA TARDE) A 70% DE SU SUELDO ACTUAL.
    2/COMO BAJA EL SUELDO DE LOS TRABAJADORES,TENDRA QUE VER OTROS BENEFICIOS COMO BAJADA DE IMPUESTOS,IVA(CON ELLA BAJA LA LUZ ,GAS COMBUSTIBLES,TRANSPORTE.TODO) ,ELIMINAR EL SUELO DE LAS HIPOTECAS,SER MIEMBROS DEL BANCO DEL TIEMPO PARA CAMBIAR SERVISIOS POR SERVICIOS(LEER INFORMACION).CON ESTAS MEDIDAS EL TRABAJADOR OBTENDRA MAS O MENOS LOS MISMOS INGRESOS,SOLO QUE TRABAJAMOS TODOS Y TODOS COTISAMOS
    3/EL ESTADO-COMO YA UN DIA LABORAL SERA DE 12 HORAS(DIVIDIDAS ENTRE 2 TRABAJADORES) ,POR ESTAS 12 HORAS EL GOVIERNO RECIBIRA COTISACION A BASE DE 12 HORAS DIARIAS,CON LO QUE COMPENSARA EL IVA PERDIDO.
    4/LOS EMPRESARIOS-SUS GASTOS POR LOS SUELDOS AUMENTARAN UN 40% ,PERO SU BENEFISIO AUMENTARA PROPORCIONALMENTE,PORQUE SE TRABAJARA 12 HORAS AL DIA (EN 2 TURNOS DE 6 HORAS)Y NO 8.
    5/LA ECONOMIA-YA SABE,SI TODOS TIENEN UN SUELDO,LA ECONOMIA FLORESE,EL MERCADO SALDRA DE LA BAJA,VENDRAN INVERSORES....
    6/LA SEGURIDAD SOCIAL-COMENSARA DE LLENAR OTRA VES SUS CAJAS VASILLAS....EXT..LO QUE TU DIJISTE.
    CLARO,NO ABRA MAS SIESTA,PERO TENDREMOS MAS HORAS LIBRES POR CADA UNO DE NOSOTROS Y PARA NUESTROS HIJOS.CUANTO MAS TIEMPO PARA OCIO HAY -MAS GASTAN LA GENTE,MAS BENEFICIOS PARA LAS EMPRESAS.A 6 HORAS ES TOTALMENTE POSIBLE QUE SE PUEDE TRABAJAR Y HASTA 67 AÑOS Y TODO LO QUE TU DIJISTE.

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    1. Gracias por tu comentario, en el que apuntas varias cuestiones que mececería la pena debatir.
      Entre otras cosas, propones una reducción mayor que yo de la jornada laboral (hasta 30 horas semanales) si bien, tal y como la presentas requiere modificar también la organización de la empresa (no todas están preparadas ni dispuestas a funcionar 12 horas al día) lo que es una dificultad añadida.
      Otra cuestión que propones es reducir el salario un 30% (más o menos como reduce su jornada) y compensar al trabajador con algunos beneficios, aunque no está claro que las medidas que mencionas repercutan en el trabajador: por ejemplo, el IVA es un impuesto "ciego", no se fija en las circunstancias del que compra (como sí hacen los impuestos directos como IRPF o IS), eliminar las cláusulas suelo de las hipotecas beneficiará al trabajador que tenga hipoteca (por cierto, que estas habría que eliminarlas en cualquier caso, sobre los privilegios de los intermediarios financieros habría mucho que hablar...), ser miembros de un banco de tiempo... no sé, creo que no todas las personas estarían tan dispuestas a ello, además, este sistema no se necesitaría si la riqueza estuviera mejor repartida y los mercados funcionasen...
      Por lo demás coincido contigo en que unas pérdidas por aquí se compensarían con otros beneficios por allí; habría que tener voluntad para hacer como tú, pensar, proponer y debatir, que la solución existe, está ahí, y nos permitirá vivir en un mundo mejor... ES POSIBLE.

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  17. Hola, Alberto:
    Te escribo desde Francia donde apoyo un colectivo "Colectivo Roosevelt 2012" cuyas posiciones son próximas a las tuyas.
    Uno de sus fundadores, Pierre Larrouturou -político francés en ejercicio-, lleva años militando por la reducción del tiempo de trabajo, por parecidas razones a las tuyas. Contribuyó a diseñar la reducción de la jornada laboral a 35 horas bajo el gobierno Jospin, y milita ahora por su reducción a 32 horas (junto al antiguo pimer ministro de Miterrand, Michel Rocard).
    Acabo de descubrir tu trabajo y me ha alegrado saber que el debate se reactualiza también en España. Creemos entre todos las sinergias necesarias para extenderlo a nivel europeo: los alemanes también han sido muy sensibles a este cuestión durante la crisis.
    Por si no lo conocieras te envío el enlace del Colectivo en su versión española:
    http://www.roosevelt2012.es/
    Un saludo y mucho ánimo,
    Alfonso

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  18. Hola, Alfonso,
    No sabes la ilusión que me ha hecho recibir tu mensaje. Llevo dos años clamando en el desierto y sigo sin encontrar apenas eco ni espacios de debate para mi propuesta, así que, en cuanto he leído tu comentario, he accedido al enlace que mencionas y lo he devorado, en particular la propuesta 13, para negociar otro reparto del tiempo de trabajo, que te confieso me ha emocionado leer... ¡si parece que la he escrito yo!
    Tengo claro cuál será la próxima entrada en mi blog: hacer saber a mis seguidores y lectores que no estamos solos, que el colectivo francés Roosevelt 2012, piensa como nosotros, que eliminar el paro ES POSIBLE... ¡aún más! que cambiar el mundo ES POSIBLE.
    Muchas gracias, amigo. No pienso perderos de vista.

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  19. Yo querría aportar una nueva idea que creo que podría erradicar el paro. Consistiría en prohibir la publicidad en todos los medios de comunicación (privados o públicos) de aquellas empresas que no fabricasen los productos que venden en nuestro país dentro de nuestro territorio. No harían falta aranceles, ni cualquier otra medida proteccionista, simplemente la empresa que quisiese hacer publicidad tendría que solicitar su admisión en un registro público, demostrando, para ello, que lo que vende dentro del país, lo hace dentro. Si un medio de comunicación publicase algo de una empresa que no estuviese registrada, se podría sancionar tanto al medio por hacerlo como a la empresa que se publicitara.

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    1. Es una medida proteccionista la que propones, y que, ciertamente, aumentaría la demanda de trabajo nacional por parte de las empresas dentro del territorio. Habría que considerar efectos negativos derivados de la menor competencia: menor aliciente para la innovación, artículos de peor calidad y peores garantías que los que se pueden obtener de productos extranjeros, empobrecimiento de la calidad del consumo... Así que lo ideal sería fomentar el consumo nacional a través de la mejora real (no ficticia) de la competitividad.
      Pero bueno, lo cierto es que estás priorizando, y para ti, como para mí, lo primero debería ser aumentar el empleo. Pues bien, estoy contigo, esto lo consigue.
      Gracias por el comentario.

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    2. Puede que tuviese los efectos perversos que comentas, pero ten en cuenta que en ningún momento hablo de prohibir la venta de productos "extranjeros", solo de prohibir su publicidad. Es decir, los productos "extranjeros" seguirían coexistiendo con los nacionales y si de verdad tienen más calidad, tendrían su nicho de mercado. Además el producto nacional no podría distanciarse mucho en calidad de sus competidores, pues eso le restaría mercado.
      Por otra parte, la publicidad lo que hace es que los productos compitan de forma desigual. Es decir, que ya hoy día la publicidad tiene los efectos perversos que argumentas, de manera que hay productos de menor calidad, que por poder publicitarse más que otros cuya calidad es superior, venden más, haciendo que se empobrezca (como aludías) la calidad del consumo. La calidad es solo uno de los factores (y me temo que no el más importante) que hace que un producto sea más competitivo.

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    4. En primer lugar, disculparme por tardar tanto en contestar. No me suele ocurrir...
      Restringir la publicidad o los canales de comercialización es algo que hoy día se practica, tal vez tú propones llevarlo a cabo con más énfasis y con el objetivo de primar la producción nacional sobre la extranjera.
      Un ejemplo real que está en sintonía con lo que dices, son las cuotas de pantalla en cine y televisión, cuotas que obligan a un porcentaje mínimo de emisión de programas de producción nacional. Naturalmente, estas cuotas permiten que se realicen más películas y series españolas que las que se harían si no existiesen dichas cuotas, lo que da a entender que el cine español no está tan valorado como el extranjero en general, o el estadounidense en particular. Y si nos gustan más ¿es porque las películas estadounidenses se publicitan más o porque son mejores?...
      Pero sea por lo que sea, si a mí me encanta el cine estadounidense, esas cuotas están empobreciendo mi capacidad de consumo, porque si no existieran las cuotas, vería más a Rambo y menos a Los Serrano.
      Hay dos cuestiones entonces: ¿qué es prioritario, alentar el empleo nacional o mejorar la capacidad de consumo de nuestros ciudadanos? Bueno, como todo es cuestión de elegir. Y la otra cuestión: la publicidad... efectivamente es una herramienta poderosa, pero al alcance de todos en igualdad de oportunidades (se supone...). No se puede limitar la publicidad extranjera con la excusa de que es extranjera y ya está, así que en la práctica se buscan excusas o argumentos falsos: por ejemplo, prohibir la publicidad de productos alcohólicos realizados con grano de malta de la especie xxxxxx, porque hay dudas sobre sus efectos, y en realidad conseguimos evitar la publidad del whisky escocés.
      Es una cuestión interesantísima la que planteas, que da mucho de sí. De hecho quiero que sea una entrada específica en este blog.
      Con tu permiso...

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    5. Sobre gustos no hay nada escrito, no nos vamos a poner ahora a debatir sobre cine, pero comentarte que me gusta más el español. Ciñéndome a tu comentario decirte que creo que el cine norteamericano tiene más audiencia por razones de marketing. No albergo dudas de que si el cine norteamericano dejase de ser publicitado totalmente (sin cuotas), el nacional sería el más visto. Es cierto que el nacional competiría "dopado" y que, por tanto, la competición no sería limpia, pero (y con esto contesto a otra de tus reflexiones) ¿de verdad crees que tenemos igualdad de oportunidades en cuanto a la publicidad? Sobre el papel si, pero evidentemente se puede publicitar más aquél que más medios económicos tiene para ello, lo cual hace que las multinacionales (dada su gran envergadura) compitan en pie de desigualdad con las empresas nacionales más modestas.
      En cuanto a lo de que no se puede prohibir la publicidad de las empresas extranjeras por el hecho de serlo, me gustaría saber si hay alguna ley que lo prohíba, pues modestamente lo ignoro. De todas formas, y perdona por repetirme, solo se prohibiría si no fabricasen aquí sus productos. Si realmente la ley lo prohíbe, bastaría con cambiar esa ley ¿no?
      Un saludo.

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    6. Tienen mucho sentido tus reflexiones, o a mí me lo parece, tanto que ya digo, tengo pendiente una entrada reflexionando sobre este tema, ahora sí, con tu permiso.
      Sin duda, la publicidad y otras herramientas de marketing tienen la capacidad de influir en el público, y no sólo para seducir o incitar el deseo de comprar un producto, también sirven esas herramientas para inducir a cambiar el estilo de vida, o determinados comportamientos, o determinadas opiniones... Eso lo sabían hasta los nazis cuando se invetaron el juego de mesa "Cómete al judío"... ¿Es legal y socialmente ético limitar el acceso a los canales comerciales o publicitarios sólo porque el producto no se fabrica en España? Bueno, legal es en algunos casos (como el de las cuotas de pantalla), pero ético... discutible.
      Indicas que el que tiene más recursos juega con ventaja: sin duda, y esto es así desde siempre. El dinero que se destina a fomentar la adopción de una dieta sana y equilibrada en España probablemente no se acerque ni a la centésima parte del que dedican a publicidad y promociones todas esas franquicias de comida rápida. El resultado no necesita comentarios, sólo hay que ver lo gordos que estamos...
      Y volviendo al tema del paro: la solución que propones, aunque no me gusta por el hecho de tener que prohibir algo (y alterar la competencia), me encanta porque tiene un objetivo lícito, que es favorecer el empleo nacional.
      Yo sí aceptaría tu propuesta (aún sabiendo que esconde defectos o cuestiones éticas que no me satisfacen completamente) porque mi prioridad es crear empleo. Y así debería serlo para el gobierno de un Estado en el que su Constitución, en el artículo 40, párrafo 1 dice: "Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco deuna política de estabilidad económica. De manera especial, realizarán una política orientada al pleno empleo".
      Sería anti-constitucional no escucharte.

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    7. Vuelvo a escribir de nuevo mi respuesta porque creo que ha habido un error y se ha perdido:
      Gracias por tu respuesta. Respecto de las objeciones éticas que planteas te quiero decir lo siguiente. Hace pocos días escuchaba a nuestro ministro De Guindos, encantado con la OPA que la francesa Orange va a realizar sobre Jazztel. Hace pocos años en nuestro país habían innumerables entidades financieras y hoy solo quedan unas pocas. Desde el poder se intenta facilitar la concentración de empresas, porque de esta forma se favorece a las más grandes librándolas de sus competidores. La competencia perfecta solo existe en los libros, si fuese real, entiendo que el capitalismo sería más humano. El mundo camina, cada vez más, a la proliferación de oligopolios y transnacionales, todo ello en contra de los intereses de los consumidores, si no mira lo bien que nos va en sectores como el de la energía.
      Por todo ello, dado los pocos escrúpulos que existen para ir en contra de la libre competencia en tantos campos, no creo que sea ningún pecado tomar una medida como la que te proponía. Sobre todo (y en esto creo que está de acuerdo conmigo por lo que dices en la última parte de tu respuesta) cuando mucha más falta de ética existe en los actuales niveles de paro.
      Un saludo.

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  20. Otra cuestión que se me pasaba es que la empresa extranjera o española que produjese en el extranjero, siempre tendría abierta la posibilidad de optar por producir en España y con ello poder publicitarse.

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  21. hola este es mi comentario y creo que si se lleva a cabo puede ser una bajada del paro interesante.si observamos en es'paña tenemos una avalancha de negocios chinos, ellos estan montando gran cantidad de almacenes en toda españa, como lo hacen, pues van a cualquier negocio español y les ofrecen una cantidad de dinero muy atractivo para comprar o alquilar esos locales, el dueño de dicho local, vende o alquila, cierra el negocio y manda al paro a sus empleados. en espña puede haber creo que cerca de unos 2000 empesas chinas.ellos traen la mano de obra de su pais y a todos los empleados.traen su material de china y comienzan a vender a baj precio.las licencias de aperturas las otorgan los ayuntamientos.que ocurre con esto, pues que todos el dinero que recaudan en españa, va todo a su pais, en españa no queda ni un euro, por tanto hemos cerrados empresas españolas y todos los empleados españoles al paro.se estan llevando a su pais las divisas españolas, creemos que lo que les compramos nos cuestan mas barato y no es asi, ya que tenemos pagar a mas parados, por tanto los gastos son mayores.si miramos un poco hacia tras nos acordamos que nuestros barcos de pescas, para pescar en marrueco, los armadores tienen que colocar a dos marroqui en cada barco. me pregonto, si el gobierno español les escijeran que por cada local que ellos abren, que coloquen a dos empleados, pues tendriamos unos 4000 desempleados menos en españa. algo es algo

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    1. Gracias por tu comentario.
      No sabía que se obligaba a contratar marroquíes en los pesqueros españoles que faenan por allí... lo cierto es que planteas cuestiones muy interesantes. Y estoy completamente de acuerdo en algunas pero no tanto en otras. Por ejemplo, de la actividad de los empresarios chinos sí queda contribución en España, en forma de impuestos directos e indirectos, por su actividad y su consumo.
      Otra cuestión que no me convence: si obligamos a los empresarios chinos a contratar mano de obra española, deberíamos hacer lo mismo con cualquier inversor extranjero. Tu ejemplo de Marruecos se enmarca dentro de un acuerdo concreto, para una actividad concreta y un tiempo concreto; creo que no se puede extrapolar a todas las actividades económicas, vamos, que no es del todo comparable.
      Y otra más es que cuando se contrata a un extranjero (o a un no residente) uno de los requisitos legales para la concesión del permiso de trabajo es demostrar que no hay un residente con esa cualificación dispuesto a ocupar el puesto de trabajo. Este obstáculo se lo saltan en la actualidad los empresarios con facilidad, sin más que otorgar al no residente una formación o experiencia inigualable (decir que sabe 20 idiomas, por ejemplo), y como no hay nadie que compruebe esta información, pues adelante.
      Bueno, insisto, una cuestión interesante la que planteas y que pondría su granito de arena para aliviar este gran drama del paro en España. Si existiese una preocupación real por este problema, ideas como la tuya y la de otros amigos que colaboran en este blog, encontrarían un espacio de debate en la que pulirlas, enriquecerlas y hacerlas posibles. Una pena que nuestros gobernantes sólo manifiesten su preocupación por este problema con bonitas palabras y pocos gestos.
      Gracias

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  22. ¿Puede decirse que esta propuesta es similar a la que propone ahora Ciudadanos? (Laura)

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